«Te olvidas de que lo llevas, pero sabes que vives gracias a él»

Rafael, acompañado por su esposa Asunción, en el salón de su domicilio, en Logroño. :: /Sonia Tercero
Rafael, acompañado por su esposa Asunción, en el salón de su domicilio, en Logroño. :: / Sonia Tercero

«Me acaban de sustituir el desfibrilador que llevaba desde hace seis años por uno con monitorización ambulatoria remota»

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Vivió con su inseparable compañero de titanio -un desfibrilador- en su pecho desde el año 2012 y ahora se lo acaban de sustituir en el hospital San Pedro de Logroño por otro dispositivo, mucho más moderno, pero con la misma función: salvaguardar su vida.

«Me implantaron el DAI hace seis años y medio y no me ha dado ningún problema en todo ese tiempo, pero ya había cumplido su ciclo y a finales de junio me llamaron para sustituirlo porque a las baterías ya solo les quedaban unos meses de vida. Ingresé el lunes, 2 de julio, por la tarde y al día siguiente me operaron para implantar un aparato más moderno que, por lo que me explicaron, permite que esté vigilado desde el hospital», relata Rafael Pérez Escolar, de 78 años.

«Fue todo muy rápido porque había que sustituir el que ya llevaba, pero, por así decirlo, la instalación estaba ya hecha y no necesitaban meter más cables, sino conectar los que ya tengo, así que el miércoles me dieron el alta y para ese viernes a mediodía ya me habían llamado a casa para decirme que el aparato estaba correctamente colocado y que funcionaba todo perfectamente», añade.

El nuevo dispositivo tiene algunas ventajas, aclara, porque «antes tenía que acudir a revisión cada seis meses, y con el nuevo, al margen de una cita que me han dado para septiembre, no voy a tener que volver a no ser que haya algún problema porque ellos lo controlan y revisan desde sus ordenadores, ya que me han colocado un aparatito en la mesilla que creo que va recogiendo los datos».

Rafael está contento y no lo oculta. «Este aparato me da más tranquilidad, pero ni con éste ni con el otro he notado nunca nada; te olvidas de que lo llevas, no notas ni que está ahí aunque, claro, sabes que vives gracias a él.

Eso sí que no lo olvidas, porque lo que sí sé es que si no fuese por él seguro que yo no estaba ya aquí porque tengo muchas cosas», explica, para detallar que además de insuficiencia cardíaca crónica con fevi deprimida, cardiopatía isquémica crónica revascularizada y fibrilación auricular permanente, padece la enfermedad de Addison y diabetes de tipo 2 por lo que le tuvieron que amputar parte de una pierna en febrero del 2015. Problemas de salud que no le desaniman para mirar al futuro con optimismo: «Me han dicho que éste puede durar hasta 9 años».

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