OBSERVACIÓN

MANUEL RUIZ HERNÁNDEZ - EL ANÁLISIS

Desde el año 2007 venimos desarrollando una teoría de la calidad de los vinos de Rioja en base al número de semillas de la baya.

Pronto determinamos que:

1) El peso de la baya, a la hora de la vendimia, es proporcional al número de semillas.

2) El color que encierra la baya es indirectamente proporcional al número de semillas.

3) El grado de la baya es indiferente con respecto al número de semillas.

Y proseguimos estudiando. Hace dos años determinábamos que los fríos nocturnos de septiembre endurecen el hollejo y paran el crecimiento de bayas y de semillas.

Pero si en septiembre aplicamos a la baya frío aportado, como agua con hielo (momentáneo) conseguimos los mismos efectos.

Y esta campaña, modificando humedad y aditivos, se puede conseguir variar la formación del número de semillas.

Y ahora estudiamos la relación del número de semillas, por cien bayas, con respecto al volumen de cosecha y ya hemos logrado establecer que multiplicando por el coeficiente 29,65 el número de semillas de cien bayas, se consigue una cifra que es el número de kilos por hectárea de esa cosecha.

Así que si de un remolque que circula con uvas por nuestras carreteras cogemos cien bayas y contamos sus semillas, que pueden ser por ejemplo 215 como en 2008, logramos saber que esa viña ha producido 6.515 kilos de uva por hectárea.

Y si en julio en unas viñas determinamos el número de semillas en cien bayas y los multiplicamos por 29,65 y después por 65.000 hectáreas. sabremos con adelanto la cantidad de uva que se va a recoger en la Denominación de Origen Rioja y su calidad.

Estas derivaciones están hechas de tempranillo en Rioja.

Proseguimos estudiando papeles con datos y cuando derivemos algo más saldrá en esta columna.

Para los estudiantes riojanos: podéis fijaros hasta dónde podéis llegar observando lo que todos han visto, pero sólo han visto.

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