«La obligación es contar una historia que distinga entre verdugos y víctimas»

Florencio Domínguez.
/J.RODRÍGUEZ
Florencio Domínguez. / J.RODRÍGUEZ

«El entorno de ETA sigue homenajeando a los terroristas y realiza un enorme esfuerzo por justificar la violencia», explica el periodista Florencio Domínguez Periodista y especialista en ETA

PABLO GARCÍA-MANCHA LOGROÑO.

«Es importante contar una historia sobre el terrorismo que hemos padecido en la que no quede justificación de los asesinos. Hay que recordar que existe un esfuerzo muy importante por parte de todos los sectores que han sido cómplices de ETA durante muchos años para modular la historia a su conveniencia», explica el periodista Florencio Domínguez, director del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, que participó ayer en la Jornada 'Análisis sobre terrorismo nacional e internacional' celebrada en la Universidad de La Rioja.

-¿Cómo definiría esa 'modulación' a su medida de la historia?

-En primer lugar para elaborar una historia favorable y comprensiva de la violencia terrorista, y después para su exculpación, y no sólo jurídica y penal, sino también política y social. Frente a eso tenemos la obligación moral de contar una historia que distinga entre verdugos y víctimas, que tenga presente a las personas que han sufrido el terrorismo y que ponga en su justo lugar a los que han sido los verdugos. No podemos pasar por alto dicha responsabilidad porque se lo debemos a la historia y porque hay que deslegitimar el terrorismo para que no quede ninguna justificación que puedan enarbolar los terroristas más adelante.

LAS FRASES «Los primeros en tener claro que era vital un relato desligitimador de ETA fueron las propias víctimas» «Una parte de la sociedad vasca quiere olvidar pero no se puede obviar un proceso de más de 50 años» «La II Guerra Mundial concluyó hace 80 años pero sigue habiendo políticas de memoria en Alemania»

-¿Cree que el relato que se está haciendo es suficiente y que comenzó a realizarse en el momento oportuno?

-Los pioneros a la hora de tener claro que había que hacer un relato desligitimador del terrorismo fueron las propias víctimas y sus asociaciones. Existen documentos de finales de los años noventa en los que reclaman no dejar abierta la vía de la justificación del terrorismo. Poco a poco se ha ido extendiendo a la sociedad, a los medios y a los ámbitos académicos la necesidad de que hay que hacer una historia que no sólo quede depositada en los anaqueles de las bibliotecas universitarias, sino una historia que llegue a la sociedad, que trascienda y que se divulgue con el fin de que no quede ningún resquicio para la justificación del terrorismo ni siquiera de manera retrospectiva.

-¿Cómo le puede llegar a la sociedad ese relato verdadero?

-Existen como dos grandes grupos. El primero es el de los jóvenes, que carecen de un conocimiento directo del terrorismo de ETA puesto que no han tenido vivencias personales. El segundo grupo es una generación adulta que en una parte importante tiene la tentación de olvidar. El año pasado encargamos una encuesta en el País Vasco sobre políticas de memoria y nos encontramos con una sociedad dividida. Un 44% que era partidario de pasar página, y un 43% decía que no, que era necesario recordar teniendo presente a las víctimas. Una parte importante desea olvidar, pero no se puede obviar un proceso que ha durado más de cincuenta años, que ha puesto en peligro la democracia española, que ha tenido una incidencia política en extremo relevante y que ha causado un inmenso caudal de dolor. La II Guerra Mundial concluyó hace ochenta años pero sigue habiendo políticas activas en Alemania de recuerdo del Holocausto y de criminalización del nazismo. Todo ello, además, con un esfuerzo pedagógico hacia las nuevas generaciones explicando lo que constituyó y a lo que llevó aquella forma de totalitarismo. El terrorismo de ETA acabó apenas hace tres días y no podemos pretender pasar página sin más.

-¿Está generando el mundo más cercano a los postulados etarras su propio relato?

-Sin duda, están en ello y están realizando un enorme esfuerzo en recursos económicos, personas y trabajo. Hemos sacado en abril un libro dedicado al 50 aniversario del primer asesinato de ETA; el del guardia Padrones. Pues bien, el entorno de ETA se ha movilizado y ha adoptado varias iniciativas para homenajear al asesino, a Txabi Etxebarrieta. Han creado una fundación dedicada su memoria, un homenaje en una calle, etc... Están homenajeando a los etarras y están haciendo un enorme esfuerzo en materia audiovisual o en trabajos con pretensiones históricas. Es un mundo muy movilizado que sólo tiene como fin justificar la historia de ETA y exculparla políticamente.

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