Como niños con colegio nuevo

Los alumnos del primer ciclo de Educación Primaria, en clase, con su tutora Begoña Vela. :: /Sonia Tercero
Los alumnos del primer ciclo de Educación Primaria, en clase, con su tutora Begoña Vela. :: / Sonia Tercero

Medrano estrenó ayer, primer día de curso, su moderno centro escolar | Las aulas riojanas de Infantil, Primaria, Educación Especial y la ESDIR se reabrieron ayer y hoy lo harán las de ESO, Bachiller, FP Básica y ciclos formativos superiores

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

La tranquilidad de la mañana en Medrano se alteró ayer, cuando a falta de unos minutos para que diesen las nueve en punto, un bullicioso grupo formado por una treintena larga de niños entre los 3 y los 11 años se arremolinaba ante las puertas de su colegio, perteneciente al CRA Moncalvillo. Los pequeños se abrazaban cariñosamente entre sí, sin lloros, y los padres y los abuelos les deseaban que pasaran una excelente jornada inundándoles de besos. Los escolares de Medrano iniciaron ayer el curso como el resto de los alumnos riojanos de Segundo Ciclo de Infantil, Primaria, Educación Especial y Estudios Superiores de Diseño de La Rioja (500 estudiantes de centros de escuelas católicas dieron la bienvenida al curso en la plaza del Ayuntamiento de Logroño). Con la diferencia de que ellos estrenaban un colegio (también los de Cenicero, pero ayer no fueron a clase por ser las fiestas de la localidad). «Han entrado superilusionados, porque el centro está realmente estupendo y las aulas tienen una luminosidad increíble», explicaba la tutora del primer ciclo de Primaria, Begoña Vela, quien ejerció de anfitriona para Diario LA RIOJA y ya tiene experiencia en estas lides pues a ella también le tocó hace unos años estrenar el colegio de Entrena. El de Medrano tiene este curso 36 alumnos, la inmensa mayoría del municipio, aunque también acuden dos niños de Hornos de Moncalvillo y otros dos de Sojuela.

En el aula del primer ciclo de Primaria, los pequeños se esforzaban en colorear unos dibujos bajo la atenta mirada de Begoña y de Joaquín (Pedagogía Terapéutica), quien se mostraba exultante por los avances del pequeño Kilian. La profesora se dirigía a los niños en inglés porque «estamos desarrollando un programa de innovación lingüística en centros, el PILC, y estamos consiguiendo unos resultados magníficos». Además de la plástica, asignatura que se imparte íntegramente en inglés, este idioma es el empleado en el resto de las actividades rutinarias. Por ejemplo, escribir la fecha en la pizarra tradicional, ubicada junto a una novísima digital, en la que la data de ayer aparecía en ambas lenguas.

Al otro lado del pasillo del primer piso se encuentra la clase del segundo ciclo de Primaria (4º, 5º y 6º) y en la planta inferior, la de Infantil. Los más pequeñitos vestían ayer unas batas con sus nombres y dedicaron buena parte de la mañana a conocer las instalaciones en fila india. Cada puerta que abrían desvelaba todo un descubrimiento. Hasta acudir a los baños les resultaba fascinante. Y qué decir de su propia puerta de acceso, independiente de la de Primaria, o del coqueto patio, donde la idea es crear un jardín en el que los alumnos puedan sembrar plantas y flores.

A las 11 de la mañana, recreo. De las mochilas de Peppa Pig, Stars Wars, Minions o Spiderman surgieron bocatas, galletas, plátanos y batidos. «En las aulas siempre tenemos galletas y frutas por si a alguno se le olvida el almuerzo; sobre todo frutas porque es una forma de fomentar su consumo», añadía Vela.

Junto a la reja que separa el colegio nuevo del antiguo estaban apostados dos exalumnos Miren y Víctor, que hoy comienzan sus clases de ESO en La Laboral. Junto a ellos lo hará el resto de estudiantes de Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional Básica y ciclos formativos de Grado Medio y Superior. El 14 se incorporarán los de Educación de Personas Adultas, y el 1 de octubre, los de los conservatorios y las escuelas oficiales de idiomas. En total, 50.258 alumnos (el 0,58% menos que el curso anterior), que encontrarán como principales novedades del curso el bilingüismo, más religiones y la gratuidad de libros.

Miren y Víctor charlaban con las alumnas más mayores del colegio, mientras los pequeños correteaban por el patio. Como el recreo está justo al lado del frontón, los profesores abrieron finalmente la puerta y todos pasaron hasta el recinto. Claudia y Luna (11 años) se mostraban encantadas con el nuevo colegio: «Es muy chulo y guay, con clases muy grandes y mucha luz».

Pasada media hora larga, todos volvieron a sus diferentes aulas para completar la segunda parte de la jornada. Un momento que las periodistas aprovechamos para preguntar a Vela cuáles son las dificultades de impartir clases en aulas en las que conviven alumnos de tres niveles educativos diferentes: «Tenemos que programarnos muy bien para atender a cada grupo, pero lo bueno es que los pequeños se van familiarizando con conceptos más avanzados que enseño a los mayores, y estos, al escuchar lo de los más pequeños, repasan».

A las 13 horas, la puerta del cole se abrió. Primero salieron los niños de Infantil y después los de Primaria. Allí les esperaban con decenas de preguntas sus familiares: «¿Qué tal te ha ido cariño?», «¿con qué niños estás en clase?», «¿te ha faltado algún libro?», «¿te ha gustado el colegio?»... Y los pequeños iban respondiendo: «¡Muy bien!», «voy con Manuel», «sí, alguno falta todavía», «¡está genial!»...

Entre los padres primerizos se encontraba el propio alcalde Jesús Manuel Pérez quien aseguró que «todo el pueblo está «muy feliz» de que el curso haya empezado en este nuevo colegio. «Desde el primer día apostamos por nuestra escuela y es una gozada: los padres, contentos y los niños, más»».

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