De los nervios

Un momento de calma, obra de Max Ernst, propiedad de la National Gallery de Washington./
Un momento de calma, obra de Max Ernst, propiedad de la National Gallery de Washington.

«No hay más calma que la engendrada por la razón»

SÉNECAJORGE ALACID

Puesto que la vida política se encamina hacia el horizonte electoral y puesto que los tiempos actuales se mueven a una velocidad vertiginosa, propia del ritmo digital y alejados en consecuencia del mar de la tranquilidad analógica, tiene sentido que la semana recién difunta haya sorprendido a sus protagonistas en pleno ataque de nervios. Resumido en cuatro fogonazos.

Nervios en la UR. La inauguración del curso universitario asombra tanto a los neófitos en estos trances como a los veteranos en actos semejantes por la alta electricidad ambiente. Hay entre los asistentes quien asegura haber escuchado el sonido de la balas sobrevolando el Quintiliano. Balas metafóricas. Dispara una primera andanada el secretario del campus público, Javier García Turza, en un discurso que no tiene nada de protocolario y salvo el homenajeado exrector José Arnáez y el protagonista de la lección inaugural, quienes le siguen luego en el uso de la palabra descargan sus respectivas cargas de artillería. Con mención especial para el rector, quien tampoco ha parecido nunca amigo de formalismos. Ni de perder el tiempo. Su amarga queja dirigida a las instituciones ensombrece el semblante del presidente, quien hace acuse de recibo pero ante todo pide calma. Mucha calma. Sus palabras no sirven para aplacar los ánimos. La fría temperatura reinante ni siquiera se anima cuando suenan los acordes del 'Gaudeamus Igitur', sus estrofas tan políticamente incorrectas. Y tan pertinentes para clausurar el acto: «Nuestra vida es corta,/en breve se acaba». Sobre todo, la vida en los cargos: el de rector y el de presidente del Gobierno. De ahí los nervios.

Nervios en Salud. El nerviosismo cunde también allá donde en teoría se deberían curar los males de los riojanos, incluidos los derivados de la tensión arterial: en la Consejería de Salud. Cuya titular recibe esa mañana su particular ración de dardos, fruto de una peculiar carta dirigida a 174 alcaldes cuyo contenido se supone que debería saber que se iba a filtrar. Una misiva donde se confunden sus roles (secretaria general del PP, consejera del Gobierno riojano) según el estilo de quienes le precedieron en tal responsabilidad. De paso, convierte a un mimoso gatito en un felino agresivo: las plataformas y mareas ya tienen gracias a María Martín la dimensión pública que ansiaban. Son el enemigo, nada menos. Al que debe derrotarse según las consignas electorales... aunque ninguno de sus miembros se presente a las elecciones. Un error político propio de cuando reina el nerviosismo y se dispara contra todo. Cuando hasta los blancos fijos parecen móviles.

Nervios en el Parlamento. A la misma hora en que Pedro Sanz empezaba a dar explicaciones en la comisión parlamentaria que indaga sobre su controvertido chalé, su sucesor, José Ignacio Ceniceros, inaugura un congreso sobre estadística en Riojafórum. Razón por la cual tal vez declinó acompañarle en su comparecencia, a la que tampoco acudió ningún miembro de la cúpula de su partido. A quienes la citación, comprensiblemente, no les gustaba nada. Les sigue poniendo de los nervios las alusiones al pasado reciente, los veinte años de omnipotente mayoría absoluta del PP. Cuya decadencia empezó a construirse en torno a ese polémico caso, que no termina de enterrarse y sigue condicionando el presente de un partido e incluso su futuro, porque se dispone a pasar su propia cuota de nerviosismo elevada al cubo: se acerca la hora de elaborar las listas electorales. Que exigirá reforzar las provisiones de tila en la sede.

Nervios en el PSOE. Históricos de Martínez Zaporta contienen la respiración mientras muere la semana, coincidiendo con el anuncio de que este lunes se abre el plazo de presentación de candidaturas a las primarias de Logroño, fuente de tantas jaquecas. Puesto que observan en la división reinante en el PP su ocasión para derrotarle en las locales del 2019 (o al menos, para gobernar), temen replicar a Cuca Gamarra con una dosis análoga de lío interno si a Beatriz Arraiz, portavoz municipal y cantada aspirante a liderar la lista, le sale algún rival que menoscabe su autoridad. Valga el ejemplo de hace tres años, cuando Arraiz tuvo que superar en unas primarias a la abogada Eva Loza. La incógnita de si volverá a haber dos candidatas se desvela el jueves; hasta entonces, marchando otra de tila.

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