«Necesitamos un diálogo estrecho con las familias; la violencia en el aula es real»

Carmen Guaita, en el colegio Vuelo Madrid Manila. :: miguel herreros
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Carmen Guaita, en el colegio Vuelo Madrid Manila. :: miguel herreros

La reputada experta pedagoga ofreció ayer una charla en el marco del Día Mundial del Docente sobre la esencia e identidad del magisterio Carmen Guaita Docente y pedagoga

M. MAYAYO LOGROÑO.

Invitada por el sindicato ANPE con motivo del Día Mundial del Docente, Carmen Guaita Fernández ofreció ayer sus reflexiones, avaladas por 40 años de profesión, en el CEIP Vuelo Madrid Manila. Maestra especialista en Ciencias Sociales y Pedagogía Terapéutica y licenciada en Filosofía, su voz optimista y vital se escucha habitualmente en el aula, en sus libros, en tertulias, en foros... y ayer, en Logroño, donde disertó acerca de 'La esencia y la identidad del magisterio'. Unas horas antes, rodeada de niños en el recreo que le tocó vigilar en el madrileño colegio San Miguel, donde trabaja, atendió telefónicamente a Diario LA RIOJA. ¿Qué mejor lugar para celebrar el Día del Docente que el patio de un colegio a rebosar de niños que corretean, saltan y gritan?

-¿Qué quiere trasladar con 'La esencia e identidad del magisterio'?

-Si saliéramos a la calle a preguntar para qué sirve Wikipedia todo el mundo contestaría que sirve para aprender cosas, ahí están los conocimientos, uno los lee y los aprende. Y si preguntamos para qué sirve un profesor, responderían lo mismo. Parece increíble que aún no hayamos comprendido que un profesor tiene un trabajo muchísimo más profundo; los profesores personalizamos, nuestro trabajo es una comunicación directa entre personas en una relación larga con un altísimo componente de ética personal, en el que los niños y el profesor aprenden, el niño crece y el profesor crece como persona. En un momento de enormes cambios en el que el perfil exterior de la docencia está cambiando (la pizarra verde y la tiza desaparecen), la esencia de la profesión, sin embargo, no cambia, sigue siendo la comunicación, la vocación, la dignidad, la ética, la autoridad.

«Cambia el perfil externo de la docencia; la esencia es la misma: comunicación, vocación y ética»«Los modelos sociales actuales me parecen impresionantemente perjudiciales»

-Educar en el siglo XXI no es tarea fácil. No parece que tenga mucho que ver con lo hecho hasta ahora.

-No tiene nada que ver en la manifestación externa porque los niños de hoy tienen un acceso ilimitado a la información pero la transmisión del conocimiento es otra cosa y se sigue realizando como siempre. Cuando todo cambia a nuestro alrededor, hay que comprender qué es lo esencial. La esencia permanece.

-Habla de tres pilares de la educación: familia, escuela y sociedad, como modelos a seguir. Pero, a día de hoy, hay modelos cuestionables y los pilares parecen tambalearse.

-Trabajo con niñas adolescentes y veo los modelos artificiales de mujer y la actual ola de 'objetualización'. Pensemos en el deporte (excepto el fútbol), si no existiesen Rafa Nadal o Carolina Marín no habría ningún modelo a seguir de ética, de responsabilidad y de dignidad para los niños. Y esto es gravísimo. Los modelos sociales actuales me parecen impresionantemente perjudiciales. Hace poco leí que si fuéramos capaces de educar bien a los niños de una sola generación, el mundo cambiaría a mejor para siempre.

-Da la sensación de que la falta de acuerdos políticos impide hacer una verdadera política educativa sin sesgo político.

-La escuela se está separando de la política, es como si desde la escuela hubiéramos perdido la esperanza de que la política se centre en la verdadera dimensión de la educación. La escuela está dando la espalda a lo que se escribe en los boletines y las normativas y busca por sí misma soluciones, nuevas metodologías y formas de comunicarnos con las familias... En mis 40 años de trabajo ninguno de mis alumnos ha terminado con la misma ley que empezó.

-Autoridad en las aulas.

-Me gusta hablar de la autoridad con tres círculos concéntricos. En el interno, está la persona singular y única y es la autoridad moral de cada uno. Hay un segundo, que es la autoridad del profesor por el hecho de serlo y la familia y la sociedad deben reconocerlo. El más externo es la consideración de la autoridad en relación con la sociedad, cuando hablamos de que los profesores somos una autoridad pública. De igual forma que no se discuten las directrices de un cirujano, tampoco se deberían discutir las directrices de un maestro. Somos profesionales y sabemos lo que hacemos. Los tres están incardinados y se necesitan uno a otro.

-¿Cómo ve la violencia en el aula?

-La violencia es real, existe y nos quita el sueño a los profesores. Necesitamos ayuda externa. Y sobre todo un diálogo estrecho con la familia. Cuando escuela y familia estamos a la par, por ejemplo, en un acoso, normalmente lo que podía ser un problema se queda en un episodio. Cuando nos enfrentamos, el alumno se desconcierta y nadie tiene razón.

 

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