Una marea de quejas de médicos recorre La Rioja

Pacientes del centro de salud de Entrena arropan a su médico durante la movilización del pasado miércoles. /Justo Rodriguez
Pacientes del centro de salud de Entrena arropan a su médico durante la movilización del pasado miércoles. / Justo Rodriguez

Testimonios de profesionales del servicio revelan los problemas que sufren para atender a los pacientes y la fuga de médicos a otras regiones

Teri Sáenz
TERI SÁENZLogroño

A lo largo de las últimas semanas, la oleada de protestas en Atención Primaria ha sacado al descubierto algunas quejas de los profesionales sanitarios y su reivindicación de implantar mejoras en el servicio. Diario LA RIOJA, a través de sus corresponsales, ha recogido una serie de testimonios que reflejan el malestar de médicos y enfermeras.

Ana Luz Urbina | Santo Domingo «Llevo 20 años atendiendo a 40 personas al día»

«Llevo trabajando 30 años y, de ellos, más de 20 atendiendo a 30 y 40 personas todos los días, lo cual supone un desgaste personal muy importante», se lamenta esta profesional del área de Santo Domingo. Y añade: «Lo sufro yo, pero los compañeros más jóvenes ya lo están notando y no deben seguir así».

Silvia Moro | Haro «La Primaria se queda como la niña fea»

«El problema básico es la financiación», explica esta profesional del Centro de Especialidades de Haro. «Cada vez se ha ido recortando más el presupuesto para Primaria, que se queda como la niña fea de todo el sistema y al final es la puerta de entrada», opina. «No somos los más importantes», continúa, «pero sí que actuamos de filtro para aligerar la Especializada y las Urgencias, lo que nos confiere un papel fundamental, pero cada vez están recortando más, cada vez dan menos presupuesto a la Primaria y eso se traduce en que cada vez hay menos personal». A su juicio, «en las comunidades de alrededor los contratos son mejores y se están dejando marchar a los residentes que se está preparando aquí para otras regiones». Conclusión: «No se sustituyen las vacaciones, no se sustituyen las bajas y, por ejemplo, los compañeros de la zona de Logroño lo que hacen es acumular todo lo que hay, agendas de vergüenza, de 50 pacientes con sus domicilios... En la zona rural hacemos guardias de 24 horas, luego tenemos que continuar con nuestra agenda de trabajo, con lo que hacemos jornadas de 31 horas sin descanso». «Falta gente porque falta dinero. O dinero hay, pero no lo quieren invertir en lo que lo tienen que invertir», resume.

Concentración de trabajadores de Urgencias del San Pedro.
Concentración de trabajadores de Urgencias del San Pedro. / Justo Rodriguez

Marta Gallardo | Santo Domingo «Cuando pasas consulta es una absoluta locura»

Médico de refuerzo del área de salud de Santo Domingo, explica que «los médicos de refuerzo lo que hacemos es sustituir las mañanas que puedan surgir de los demás compañeros y cubrir las guardias de los fines de semana y cuando pasas consulta es una absoluta locura». «Desde el punto de la mañana es cada 6 minutos», prosigue. «Todo es urgente, todo se tiene que ver ya..., no tienes tiempo para dedicarle al paciente realmente, hay una 'presión' continua de toda la gente que está esperando fuera y eso hace que te pongas nerviosa y puedas cometer errores porque al final quieres abarcar todo y muchas veces no se puede», agrega. En resumen, «como esto no da de sí más, mucha gente acaba viniendo a las guardias».

Reivindicación de profesionales en Villamediana.
Reivindicación de profesionales en Villamediana. / Justo Rodriguez

J. Antonio Fernández | Santo Domingo «Necesitamos mas tiempo para el paciente»

En su caso, además de «más tiempo para el paciente, y más tiempo significa un mínimo para hacer las cosas regular al menos para lo que necesitaríamos más personal o más lista de espera», este profesional demanda algunas mejoras laborales. «Desde hace muchísimos años metemos, varias veces al mes, jornadas de treinta y tantas horas seguidas, sin ningún descanso; ponemos nuestro coche y gasolina por un ínfimo dinero...».

Carmen Martínez | Pradejón «En el momento en que alguien falla se cae todo»

Carmen Martínez es médico en el consultorio de Pradejón y ayuda en Urgencias en el centro de salud de Calahorra. Lleva diez años de profesión y actualmente atiende a entre «35 y 40 pacientes al día». «En comparación con otros compañeros no supone un mal promedio, pero es un cifra muy alta porque yo trabajo con un cupo muy envejecido», sostiene. El problema de acumulación viene realmente con las bajas y vacaciones de los médicos del consultorio: «Las temporadas y días que únicamente tengo que ocuparme de mis pacientes sin incidencias, y sin que haya necesidad de hacer acumulaciones de las compañeras, puedo asumir el trabajo dentro de mi horario y sin generar una larga espera, pero en el momento en el que alguien empieza a fallar cae todo», explica. A su juicio, el principal escollo de la Atención Primaria es «el incremento de trabajo por la falta de sustitución de personal». «Esto nos ha repercutido tanto en la consulta ordinaria como en el trabajo de guardias. Que haya menos gente en las consultas ordinarias se traduce en tener que hacer tu trabajo más el del compañero cuando no ésta y no puede ser sustituido», sostiene. Esto último a lo largo del tiempo «ha sido una circunstancia cada vez más frecuente». «El sistema está pensado para un determinado número de profesionales, y cuando esa cantidad disminuye repercute en los demás», concluye .

Un médico protesta ante el consultorio de Villarta.
Un médico protesta ante el consultorio de Villarta. / Justo Rodriguez

José María Martínez | Navarrete «Acabas trabajando 31 horas seguidas; no es legal»

José María Martínez, médico de Atención Primaria en el centro de salud de Navarrete, se muestra muy crítico cuando la Consejería sostiene que este ambulatorio atiende a una media de 1.094 pacientes, por debajo del rango óptimo situado en 1.500. «No se tiene en cuenta la dispersión», afirma. «Desde Navarrete -continúa- se presta una atención continuada o de Urgencias a las localidades de Cenicero, Entrena, Hornos de Moncalvillo, Sojuela, Sotés, Ventosa, Medrano, Daroca de Rioja y Fuenmayor».

Reivindicación de profesionales en Calahorra.
Reivindicación de profesionales en Calahorra. / Justo Rodriguez

Al hilo de esto recuerda que «mientras otros centros disponen de un taxista, aquí para desplazarnos a las Urgencias por la tarde y por la noche sólo contamos con un coche y por las mañanas tenemos que ir en nuestro vehículo particular». Así, pide que Salud les dote del taxista para las urgencias como hace tiempo prometió. También alerta del envejecimiento del personal. «En tres años se va a jubilar el 25% de la plantilla», advierte, por lo que pide más planificación. Del mismo modo, critica que los médicos de Atención Primaria en el medio rural enlacen las jornadas «normales con guardias de 17 horas, más otra jornada». «Acabas trabajando 31 horas seguidas, lo que no es legal», subraya. «En el hospital quien hace guardia descansa al día siguiente, pero aquí no». Del mismo modo, denuncia que mientras el celador tiene derecho a cobrar pluses por «nocturnidad y festividades, nosotros no».

María Eugenia Pérez | Navarrete «El precio que pagan por la guardia es ridículo»

María Eugenia Pérez es de las médicos que visitan los pueblos y que pide que se tenga en cuenta la dispersión geográfica. En su opinión, la gestión que de la sanidad pública se está realizando en La Rioja es «lamentable». Solicita que «se cubran las vacantes, cuando estamos de baja por enfermedad o de vacaciones». Sin embargo, señala que en el centro de salud de Navarrete no se cubrió hasta la semana pasada una baja que se había producido en diciembre. A Pérez no le extraña que los residentes, una vez acaban su formación, abandonen La Rioja para marcharse a otras comunidades o países. «Aquí el precio de la guardia es ridículo y a los que acaban sólo les ofrecen contratos de fines de semana, por lo que se van porque en otras comunidades te reciben con besos y abrazos», sostiene.

Félix Aparicio | Entrena «Hay pacientes a quienes no puedo atender el mismo día en que vienen»

Félix Aparicio es el único médico de Atención Primaria con que cuenta el consultorio médico de Entrena, donde se contabilizan unas 1.160 tarjetas sanitarias correspondientes a una población de cerca de 1.600 habitantes. «Como en Entrena sólo hay un médico, si falto se me sustituiría» expone, aunque señala que él también se ve salpicado por los recortes y la política de no cubrir vacantes. «Si algún compañero de la zona coge vacaciones o está de baja, ocasionalmente me toca privar a mis pacientes de Entrena de atención médica durante unas horas para ir a otro pueblo», señala. En esos casos ocurre, como ha sucedido durante el pasado diciembre: «Hay usuarios a los que no les puedo atender el mismo día que vienen a por vez, lo que resulta un poco extraño en el medio rural». Así, reclama «planificación» porque «cada vez hay menos residentes».

Pilar Ibáñez | Entrena «Si esto falla, Urgencias está atestada»

Pilar Ibáñez, la enfermera del consultorio médico de Entrena, recalca la importancia de la Atención Primaria. «Aquí se hace un trabajo importantísimo porque se trata de la puerta de entrada al sistema sanitario. Si esto falla, Urgencias está atestada», explica. En su opinión, «los gestores no han hecho una previsión adecuada de las bajas que se pueden producir, las jubilaciones y para retener a los jóvenes con contratos decentes». Señala que la situación de la enfermería es algo mejor que la de los médicos. «Contamos con más refuerzo, aunque tampoco suficiente». Y si falta el médico en el centro, como en Entrena ha ocurrido el pasado diciembre porque tenía que cubrir la vacante de Medrano, durante las horas que no está es ella, la enfermera, la que además de su trabajo tiene que «atender, vigilar, controlar, hacer clasificación de enfermos prioritarios y permanecer alerta» al frente del consultorio.

Isabel López Aznárez | Logroño «La sobrecarga es ya parte de nuestra rutina»

Isabel ha tenido suerte esta semana. Ninguno de dos pediatras a tiempo completo y el que trabaja a media jornada en el centro de salud de La Guindalera de Logroño ha faltado. Aún así, cada día ha atendido a una media de 40 pacientes. «La sobrecarga no es algo ocasional, sino que ya forma parte de la rutina; el sobredimensionamiento es sistemático», confirma esta pediatra con 25 años de recorrido en Primaria. «La falta de tiempo y la ausencia de sustituciones hace que sólo podamos centrarnos en el día a día, interfiriendo en cómo entendemos nuestra profesión: una tarea que también ocupa prevención, especialmente entre los más pequeños», dice recalcando la insatisfacción personal generada y los problemas de salud que podrían darse en el futuro.

Información elaborada por: Javier Albo, Isabel Álvarez, Pilar Hidalgo y Óscar San Juan.

 

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