Maestros en integración en Madre de Dios

El plan de acogida del Madre de Dios prevé refuerzos para los alumnos recién llegados con problemas en alguna materia. /Miguel Herreros
El plan de acogida del Madre de Dios prevé refuerzos para los alumnos recién llegados con problemas en alguna materia. / Miguel Herreros

El colegio Madre de Dios de Logroño es uno de los que más altas y bajas de alumnos registra en la región | Un minucioso plan de acogida aborda todos los aspectos para conseguir un eficaz aterrizaje de los nuevos estudiantes en los centros educativos

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

En el colegio Madre de Dios, los movimientos de alumnado están a la orden del día. «Este jueves llegan dos nuevos y el lunes se marchan tres a Reino Unido», explica Javier Hernáez, director del centro, uno de los colegios en los que esta realidad de la educación se manifiesta con mayor intensidad. «Es algo quizá más traumático para los padres que para los propios alumnos. Muchos de ellos están acostumbrados ya a cambiar de centro educativo», dice Hernáez, que también sostiene que las redes sociales que se tejen en el barrio hacen más sencillo ese proceso de aterrizaje en las aulas.

En todo caso, el centro cuenta con un detalladísimo plan de acogida con un reto más ambicioso que el mero encaje del estudiante en el aula: integrarlo en la dinámica escolar. A él y a su familia. Por eso, más allá de la información puramente logística (horarios, material, comedor, guardería...) siempre se concierta una reunión con los padres del nuevo estudiante para obtener información relativa al alumno en la que también está prevista la intervención de un mediador intercultural o alumno o padre que conozca el idioma.

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Y llega el día D, la jornada en la que el alumno se enfrenta a su primera clase. «La Consejería escolariza por edad, de tal forma que en función de los años se le asigna un curso escolar, independientemente de su nivel real». Ahí entran en juego los tutores y profesores del alumno, que comprobarán su nivel en las diferentes áreas de estudio. «En ocasiones muy concretas, si vemos que el nivel es muy bajo, se le puede incluir en un curso inferior», asume Hernáez, que apunta que «suele ser una excepción».

También hay diferentes criterios a la hora de asignarles a un aula concreta. «Dependerá del número de alumnos que hay en cada grupo, del volumen de aquellos que tienen necesidades especiales, de la cifra de estudiantes extranjeros y su origen en las aulas...», explica el director del Madre de Dios antes de hacer referencia a otro elemento clave en ese proceso de integración: el alumno acompañante. «En algunos casos también designamos a otro compañero que es el que, durante un tiempo concreto, le acompaña en el centro, en los recreos, para ir introduciéndole en el grupo». Al proceso de integración también ayuda, de manera indirecta, el deporte. «Es un idioma universal en el que se actúa por imitación y que favorece la inserción». El proyecto Escuela Deportiva Danone de Integración Social y Cultural es uno de sus pilares. En Infantil, el papel del deporte lo desempeña el arenero.

«Muchos de los alumnos que nos llegan ya están acostumbrados a cambiar de centro educativo» Javier Hernáez Director Colegio Madre de Dios

En un paseo por los pasillos del colegio Madre de Dios, Hernáez va presentado aulas. En el comedor, por ejemplo, una profesora tiene sobre la mesa una serie de pictogramas con los que juega un pequeño para intentar aprender el castellano. En otra de las aulas, es un ordenador el que combina aleatoriamente palabras, dibujos y sonidos para captar las esencias del idioma.

«Organizativamente es complicado atender a todos», asume Hernáez. Pero se hace. Una especie de rompecabezas que en ocasiones salta por los aires «cuando una familia se va dos meses a su país. Al regresar hay una laguna en la formación de esos chavales». Lo dice casi con resignación, consciente de que combatir eso es complicado, pero confiando en que un día, para todos, lo primero sea la educación.