«Llevo 2.669 días sin encontrar una explicación a todo esto», se defiende el profesor riojano

K. DOMÍNGUEZ BILBAO.

Vestido con una chaqueta clara y con barba, J.M.M. S. se sentó ayer en el banquillo de los acusados. Allí escuchó las palabras de su exalumno con la mirada baja. El exprofesor de Gaztelueta es numerario del Opus Dei alejado de la docencia desde agosto del 2012. Ayer trató de presentarse como otra víctima de este caso. Con tono firme, en ocasiones vehemente y entre lágrimas, confesó que desconoce por qué uno de sus antiguos estudiantes le acusa de haber abusado de él. «Son 2.669 días que me levanto por la mañana y no encuentro explicación. Yo soy un maestro y aquí vendrán profesionales que podrán explicar por qué tienen esta frustración e inquina».

«Jamás he cerrado con llave durante una preceptuación»; «jamás he puesto una fotografía desnuda en mi ordenador»; y «jamás le he hecho yo eso» (en referencia a los abusos). «Es absolutamente falso», dijo J.M.M.S., que se acogió a su derecho a no contestar las preguntas de la letrada de la acusación.

Durante su testimonio narró cómo comenzó a ser preceptor de la víctima en el 2008, como de otros «veinte o treinta alumnos más». Y que el preceptor anterior del muchacho, Imanol Goyarrola -hoy director de Gaztelueta- le pidió que «cuidase» de él.

Ayer aseguró que en un determinado momento, debido el bajo rendimiento académico, decidió dedicarle «más tiempo que a otros» e «involucrarse» más en sus estudios. «Comencé a sacarle más de clase para las preceptuaciones, pero como si fueran clases particulares», reconoció el acusado.

 

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