«Se le llama pan, pero claro que todo lo que se vende como pan no lo es»

Villar saca las hogazas ya cocidas en Horno Arguiñano. :: /Antonio Díaz Uriel
Villar saca las hogazas ya cocidas en Horno Arguiñano. :: / Antonio Díaz Uriel

Villar critica el vacío legal que permite que «cualquiera pueda cocer y vender pan de masa artificial congelada»

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Con una legislación desfasada y un real decreto, que entrará en vigor el próximo 2 de enero, demasiado ambiguo, señalan la falta regularización sobre la elaboración y comercialización de pan como su gran enemigo. «Llamamos a todo pan, pero desde luego que todo lo que se vende como pan no lo es, lo mismo que en todos los sitios donde venden pan no son panaderías. Es muy sencillo de entender, si no hay amasadora no es una panadería, son cocederos de pan de masa artificial congelada. Eso para nosotros no es pan y lo puede vender cualquiera y, además, sin ningún control», se queja Eduardo Villar, presidente de la Asociación de Expendedores de Pan de La Rioja.

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«En La Rioja estamos ahora unos cien panaderos, cada vez menos, porque panadería que se cierra panadería que no vuelve a abrirse; y puntos de venta hay cientos», resalta Villar, que critica que la futura legislación del sector eluda abordar la comercialización. «Venden pan en todos los sitios: superficies comerciales, supermercados, gasolineras, tiendas de chucherías, fruterías... Se vende en todos los sitios porque el problema es que no hay una legislación que hemos reclamado siempre desde CEOPAN, la Confederación Española de Organizaciones de Panadería, pero claro, lo primero que necesitamos es una formación porque somos el único país de Europa donde no hay una titulación de panadero y eso provoca que cualquiera pueda abrir una panadería y llamarse panadero».

Un vacío legal que penaliza a un sector sometido, además, a un férreo control. «Nosotros solo podemos vender pan y productos de pastelería y estamos controlados por Sanidad, Agricultura y el ayuntamiento y mientras, en una gasolinera, por ejemplo, no tienen para esto ningún tipo de control porque no lo elabora. Si tú elaboras te obligan a un registro sanitario, pero si no lo haces, si solo cueces, te evitas esos controles». Por ello, Villar apela a la concienciación del consumidor: «¿Te imaginas qué imagen daría yo aquí si se me ocurriese ponerme a vender garrafas de cinco litros de gasolina? ¿Qué efecto le haría a la gente? Sin embargo, todos asumimos que la misma persona que nos echa combustible al coche nos dé luego una baguette».

 

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