LASTRE A LA TECNOLOGÍA GENÉTICA

JUAN QUINTANA LA TRILLA

La Unión Europea es uno de los pocos espacios económicos donde los avances en tecnología genética tienen la puerta cerrada, en particular en lo que atañe al sector agrario. El problema ahora es todavía mayor, porque no es la Comisión ni el Consejo ni el Parlamento quienes frenan estas mejoras tecnológicas, sino el propio Tribunal Europeo de Justicia. Su reciente decisión de considerar transgénicos los organismos modificados con la técnica de edición genética CRISPR vuelve a poner límite a cultivos avanzados y lastra la competitividad del agro europeo.

¿Pero que es el CRISPR? Son las siglas de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, en español Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas. Incluso traducido seguro que dice muy poco o nada al común de los mortales. De manera más inteligible, es una tecnología que, como una tijera de precisión, permite seleccionar y modificar la cadena de ADN de forma muy rápida y precisa.

En la transgénesis se introduce un gen de otro ser vivo en el ADN, lo que es considerado por grupos antitransgénicos como una alteración de la naturaleza. La realidad es que estas mutaciones se han producido en la naturaleza desde que empezó la vida y, en parte debido a ello, hemos ido evolucionando, con la única diferencia de que ahora la ciencia puede controlarlo. Sin embargo, en el caso de los CRISPR, ni siquiera se incorpora un gen exógeno, lo que marca la diferencia y desarma este argumento.

Además, la realidad es tozuda y sigue mostrando como en los treinta años en los que se llevan cultivando y comiendo transgénicos, no se ha detectado ni un solo caso en todo el mundo, en el que su consumo haya perjudicado a la salud de las personas.

En todo caso, de nuevo los agricultores europeos van a perder competitividad frente a los de otros espacios económicos, donde con un modelo tan seguro como el nuestro pero menos restrictivo, van a poder acceder a estos cultivos avanzados. Asimismo, la situación es tan absurda, que los ciudadanos europeos sí van a poder consumir alimentos elaborados a partir de estos cultivos.

 

Fotos

Vídeos