Una investigación aplicable también a cítricos y chirimoyas

Los resultados de la investigación pueden ser útiles también para «reducir o eliminar» la presencia de pepitas en otros frutos, como en los cítricos o las chirimoyas. Y es que el investigador José Miguel Martínez Zapater detalla que «la mutación se produce en un gen que tiene la función de determinar la estructura de la envoltura de la semilla». Así, en el caso de la vid, ese cambio genético aborta el correcto desarrollo de la pepita y, en ciertos frutos (como los citados), contribuirá a reducir su tamaño o a acabar con ella.

En cambio, los expertos descartan que, a priori, el estudio pueda resultar sugestivo para el mundo del vino. «De momento, creo que tiene poco interés en este ámbito. Aunque se trata de un sector que evoluciona muy rápidamente y puede que pronto haya gente interesada en probar a elaborar vino con uvas sin semilla, pero estos caldos carecerán entonces de los compuestos polifenólicos que aportan las pepitas», argumenta Martínez.

Concreta que la mutación «no es trasladable por hibridación». «Una variedad de tempranillo sin semillas no sería ya tempranillo, sino una variedad nueva».

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