El incrédulo del millón

Juan Carlos Ibáñez sostiene el cartel del premio dado en su establecimiento. :: F. D./
Juan Carlos Ibáñez sostiene el cartel del premio dado en su establecimiento. :: F. D.

Un transportista resulta agraciado en el sorteo del Euromillón con un boleto comprado en el bar restaurante Las Brujas, de Nájera

Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

Es una situación tan poco usual que se hace difícil saber cuál puede ser la reacción que uno puede tener. Ir a comprobar el boleto de uno de los sorteos que Loterías del Estado tiene cada semana y encontrarse con que se ha comprado un billete con un premio de un millón de euros no debe haber muchas personas que lo puedan contar.

Pues eso mismo es lo que le ha ocurrido a un profesional del transporte por carretera, conductor de un camión, que para a comer con mucha frecuencia en el bar restaurante Las Brujas, en el término municipal de Alesón, lugar que mucha gente considera parte de Nájera. Regentado por los hermanos Juan Carlos y José Alberto Ibáñez, el primero de ellos relataba ayer que el agraciado con el millón de euros del sorteo del Euromillón del viernes «es un camionero que viene casi cada día de labor por aquí a comer, y se enteró ayer (por el lunes)».

Tras afirmar que no saben de dónde es, «de Nájera o de La Rioja», señalaba que «el viernes día 4 de enero, sobre las tres y media, después de comer, selló el boleto, y ayer, también después de haber comido fue cuando vino a comprobarlo. Yo le llame aparte y le dije 'te ha tocado un millón'. Primero se llevó un susto tremendo y cuando reaccionó me decía que le estábamos gastando una broma, que no era cierto, al final se marchó medio enfadado y convencido de que era una broma. Luego no hemos vuelto a saber de él, espero que vuelva, no sé si ya como trabajador o no, pero que vuelva para poder felicitarle como se merece».

El trabajador agraciado se enteró el pasado lunes y pensó que le gastaban una broma

Ambos hermanos comparten el sentimiento de alegría por el premio que han dado, «sobre todo porque le ha tocado a un trabajador, además de que ha sido sellado aquí, por supuesto», indicaba Juan Carlos. Ambos saben bien lo que puede suponer obtener un premio importante en la lotería; no en vano fueron agraciados el 8 de abril del 2004 con el premio más grande que han dado en su administración, un premio de la máxima categoría en la Lotería Primitiva, por importe de 1.516.000 euros.

La familia Ibáñez lleva regentando este bar restaurante anexo a la gasolinera desde hace trece años. Antes estuvieron llevando el San Andrés durante veinticuatro años, y señalan que llevan administrando un terminal de loterías desde hace veintiséis años. Tras apuntar que durante el pasado ejercicio «no dimos muchos premios importantes», se despedían confiando en que «tal y como hemos empezado este año, a ver si seguimos con esta buena racha».

 

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