«Tengo la imagen de la criatura tendida en el suelo metida en la cabeza»

Los vecinos de Lardero, en las proximidades del lugar del suceso, comentan apesadumbrados el incidente. :: MIGUEL HERREROS

La tragedia de la muerte de un bebé de nueve meses tras caer del balcón de la expareja de la madre dejó conmocionados a los vecinos de Lardero

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Era un jueves más de finales de verano. En la barrica de la entrada del bar Los Maños, situado en la confluencia de las calles González Gallarza y Menéndez Pelayo (en pleno corazón comercial y urbano de Lardero), un vecino apuraba el vermú minutos antes de las 15 horas. Entonces escuchó algo caer. Imaginó que habría caído algún cascote de alguna vivienda cercana, pero al mirar vio algo envuelto en ropa. «Pensó que era una muñeca, pero al tocarla le sintió la carne», declaraba ayer por la tarde aún con el susto en el cuerpo María Pilar Bergüés, la dueña de este céntrico bar de Lardero.

La crónica

Ella estaba tras la barra del establecimiento cuando la bebé se precipitó desde el balcón del tercer piso del inmueble situado justo enfrente. Pronto llegó todo el dispositivo de emergencias (personal médico de los centros de salud de Lardero y Alberite, ambulancia, Policía Local, Guardia Civil, Cruz Roja,...) y Lardero entró «en shock». «Tengo la imagen de la criatura tendida en el suelo metida en la cabeza», se dolía María Pilar.

La responsable de Los Maños aseguró que no escuchó ni gritos ni riñas antes de que la niña se precipitara desde el tercer piso. A partir de ese momento, en Lardero se hizo el silencio. «No se sabe cómo ha sido», reconocía el alcalde del municipio, Juan Antonio Elguea; quien trasladaba las condolencias y «el más sentido pésame» de parte del Ayuntamiento a la familia de la bebé. Pese a que personal médico y de enfermería del centro de salud de Lardero, ubicado en las inmediaciones del lugar del suceso, se personaron de forma inmediata en la zona y, junto a otro equipo del centro de salud de Alberite, trataron de reanimar a la niña, «no se ha podido hacer nada», lamentó el regidor de Lardero.

«El primero que la vio pensó que era una muñeca, pero al tocarla sintió la carne» María Pilar Bergüés Vecina de Lardero

«No se sabe cómo ha sido. Traslado el más sentido pésame del Ayuntamiento a la familia de la bebé» Juan Antonio Elguea Alcalde de Lardero

Guardia Civil y Policía Local mantuvieron cortado hasta más de media tarde el paso en el inicio de González Gallarza para que los equipos de emergencias y encargados de la investigación pudieran desarrollar su trabajo. Así, ciudadanos y coches se veían obligados a rodear esta parte central de la localidad, donde se ubican varias tiendas y bancos.

Algunos vecinos, conmocionados, seguían la labor de los profesionales desde las aceras o los balcones de las viviendas próximas. «La madre está destrozada», certificó una residente en el inmueble de enfrente de González Gallarza, 62. Ella conocía a la madre, pese a que los vecinos sostenían que su expareja apenas si llevaba quince días residiendo en ese piso del centro de Lardero. «Tú y yo vamos a acabar porque los has dejado solos», aseveró esta vecina que, tras los hechos, escuchó que la madre le decía a su expareja.

A media tarde por la zona pasó la progenitora del hombre que vivía en Lardero, la expareja de la madre de la bebé. «Estoy mal porque es un ser humano y viene a ser mi nieta, aunque no lleve mi sangre», declaró Jenny Torre.

Mientras, en un apartado fuera de la zona acotada por Policía y Guardia Civil el padre biológico y la familia paterna lloraba amargamente el fallecimiento de la pequeña. Tras la marcha del coche fúnebre, en torno a las 19 horas se levantó el cordón policial y se restableció el tráfico.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos