Hoteles y casas rurales de La Rioja lamentan un verano muy por debajo de sus expectativas

Dos turistas, ayer, en el centro de Logroño. :: DÍAZ URIEL/
Dos turistas, ayer, en el centro de Logroño. :: DÍAZ URIEL

La Asociación de Hoteles y Ascarioja señalan como uno de sus problemas la «competencia desleal» de las viviendas turísticas al margen de reclamar una mejora de las comunicaciones

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Aunque los pueblos riojanos viven en agosto una segunda juventud gracias a los veraneantes que disponen en ellos de una segunda residencia vacacional, la otra cara del turismo en La Rioja la ofrecen los hoteles y casa rurales. No está siendo un buen verano ni un buen mes de agosto para estos dos sectores. Demetrio Domínguez, presidente de la Asociación Riojana de Hoteles, declara abiertamente que «el verano está yendo de manera preocupante. La primera semana de agosto fue mala y, aunque en la segunda se recuperó un poco, miramos la segunda quincena con preocupación».

El grueso de las reservas se producen a última hora, «si no en el último minuto», y son, en su mayoría, parejas que sólo pasan una noche. «Cuando termine el verano habrá que estudiar qué tipo de turismo queremos en La Rioja. Esperamos que no sea tan desastroso y no lleguemos a un 10% menos que el año pasado», expone Demetrio Domínguez. Los principales turistas siguen siendo los vascos, madrileños, catalanes y valencianos, mientras que los extranjeros están «muy por debajo del 20%», con un descenso particular de los franceses. «Logroño es el destino número uno, por ser la capital, pero el verano es clave para localidades como Ezcaray y Arnedillo», reconoce Domínguez, gerente del hotel Ibis Styles (Victoria) de Arnedo.

«Algunos dicen que este es el peor verano en 20 años para las casas rurales de La Rioja» Joaquín Sanz | Asociación de Casas Rurales

El presidente de la Asociación Riojana de Hoteles señala un problema principal, al margen de las comunicaciones: «Lo que parecía que no iba a llegar a La Rioja ha llegado, las viviendas turísticas. Hay gran cantidad y con precios que hacen daño. No estamos en contra pero sí del desmadre administrativo que existe en toda España con este tema, es un gran problema que va a eliminar puestos de trabajo y ya se está empezando a notar». Para Domínguez, las viviendas turísticas, sobre todo las ilegales, suponen un problema económico por su competencia desleal, pero también suponen molestias a los vecinos y un problema de seguridad. «Nosotros tenemos que informar diariamente a la Policía de quién se aloja en nuestros hoteles mientras que una persona puede recorrer España alojando en estas viviendas sin que se entere nadie y eso no se puede tolerar», advierte.

Otro tema, reconoce Domínguez, es el de las comunicaciones: «Cuanto más cueste venir a La Rioja más difícil se lo ponemos al turista, pero seamos realistas: el turista vasco se desplaza con su propio coche. Eso sí, nos encantaría que hubiera más líneas y frecuencias ferroviarias con Madrid y Barcelona porque lo que hay es insuficiente».

«El peor año»

La visión de Joaquín Sanz, presidente de la Asociación de Casas Rurales de La Rioja (Ascarioja) es, si cabe, aún más negativa: «No está siendo un buen verano. Llevo como presidente cuatro años y siete en las casas rurales y este es el peor año de todos». «En Torrecilla de Cameros, por ejemplo, hay gente, da gusto ver el pueblo, pero son veraneantes de toda la vida, con su segunda residencia aquí», desvela Joaquín Sanz, propietario de la casa rural camerana Villa Liquidambar. Para el responsable de Ascarioja, «la climatología tan cambiante» y «el impacto de los apartamentos turísticos» pueden ser los principales motivos de lo que estima una bajada del 20% con respecto al año 2017. Es más, Joaquín Sanz expone que «algunos dicen que este es el peor verano en 20 años para las casas rurales».

Sanz indica que «no hemos hecho nada diferente, al contrario, hemos realizado más ofertas y nos hemos promocionado en más portales, pero algo ha pasado para esta bajada tan sustancial». Las parejas que reservan «en el último minuto» son los principales clientes, en detrimento de los grupos numerosos de otras épocas. Para intentar a recuperación del sector reclama una normativa «más estricta, equiparable a la de los hoteles y casas rurales, que juguemos todos con las mismas reglas» y que «el que esté ilegal que sea multado de forma ejemplar» porque suponen una «competencia desleal».

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