24 horas entre tensión y bailes para calmar a los niños en el refugio

Los migrantes fueron agrupados por familias para el viaje de 1.300 kilómetros todavía sujeto a la meteorología

J.A.MARRAHI/R.GORRIARÁN VALENCIA/MADRID.

De la posibilidad de un viaje a las Islas Baleares en un hacinado buque a la composición de una flotilla de tres barcos en busca de un nuevo mundo para la mayoría de sus ocupantes. La jornada de ayer a bordo del 'Aquarius' estuvo marcada por momentos de tensión y nervios a flor de piel entre migrantes «exhaustos y agotados de esperar» que dieron paso al primer esbozo de un futuro cuando, al fin, conocieron que tenían un puerto de destino: Valencia.

Según fuentes de Médicos Sin Fronteras, la madrugada no fue fácil. «Interpretaban la ausencia de movimiento y noticias como un posible riesgo de volver a Libia». A las amenazas de uno de los migrantes por lanzarse por la borda se sumaron los encontronazos en cubierta que Sara Alonso, periodista de RNE en el buque, narró así: «Los nervios afloran y son difíciles de controlar». Mientras, en el refugio, donde permanecían las mujeres y los niños, «la incertidumbre se gestionó con música y baile».

Al amanecer, llegaron provisiones a bordo. Las acercaron embarcaciones de emergencia italianas. Leche, agua, alimentos y otras medicinas. Mientras la vida se abría paso en el 'Aquarius', se sucedían las conversaciones, pactos y planes a muchas millas. Sobre las 13.00 horas, el 'Aquarius' recibió al fin instrucciones claras del Centro de Salvamento Marítimo italiano. Los migrantes fueron agrupados en familias en tres barcos, el 'Aquarius' y dos de la armada italiana para poner rumbo a España. La idea de recorrer 1.300 kilómetros hasta Valencia no terminó de satisfacer a los cooperantes del 'Aquarius'. Saben que es la solución, pero temen que su ausencia frente a las costas de Libia dejé sin opción a náufragos y pateras en apuros. A los tres buques, que ya han partido, les espera un trayecto de unos tres días y medio. Las primeras previsiones climáticas son buenas, pero si hay mala mar o tormentas, el trayecto se podría retrasar hasta doce horas o más.

División en el PP

La reacción del PP ante la oferta del Gobierno para que el barco 'Aquarius' desembarque en el puerto de Valencia los 629 inmigrantes que lleva a bordo dividió las aguas en el Partido Popular. Unos dirigentes aplaudieron la actuación gubernamental y otros acusaron al Ejecutivo de «demagogia» y de abrir una puerta «peligrosa».

Los miembros de la dirección popular fueron los más beligerantes con el Gobierno. Es el caso del coordinador general del partido, Fernando Martínez-Maillo, alertó de que es un paso «muy peligroso» porque «esto no puede ser un coladero» para inmigrantes. También fue la reacción -hubo más- de su compañero Javier Maroto, quien reprochó a Sánchez que busque «la foto» sin un plan global para la política migratoria.

La otra cara de la moneda popular la puso la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que se mostró de acuerdo con la medida porque «todo lo que sea tener un comportamiento humanitario es bienvenido siempre». Lo mismo sostuvo el vicepresidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, que opinó que Sánchez «ha hecho lo que se tenía que hacer», dijo, como el presidente del PP de guipuzcoano, Borja Semper: «Habría que tener pocas entrañas para oponerse a salvar la vida a más de 600 personas».

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