48 horas claves para espantar el hambre

Los productos donados comenzaban a llegar ayer tarde a la sede del Banco de Alimentos. / Sonia Tercero

La Rioja inició ayer la Gran Recogida con buenas perspectivas de lograr el objetivo de 171.830 kilos de comida | El Banco de Alimentos prosigue hasta hoy con esta iniciativa que busca combatir la situación de necesidad de más de 10.000 riojanos

P. HIDALGO LOGROÑO.

Ayer comenzaron 48 horas decisivas para arrinconar al hambre. El Banco de Alimentos de La Rioja lleva a cabo hasta hoy su VI Gran Recogida, una acción fundamental para poder proporcionar comida a los más necesitados de la región durante todo el año.

Desde primera hora, 1.300 voluntarios se desplegaron por los 75 establecimientos riojanos con el objetivo de batir la cifra que se alcanzó en el 2017, cuando se recolectaron un total de 171.830 kilos de comida.

La entidad creía ayer que superar este umbral resultaba posible. «Confío en ello y lo deseo», afirmaba el presidente del Banco de Alimentos de La Rioja, José Manuel Pascual-Salcedo. Pascual-Salcedo siguió el transcurso de la primera de las dos jornadas solidarias desde Calahorra. «Hay mucha animación y la gente está colaborando», aseguró.

«Hay sectores de la población que tienen muy difícil salir de la pobreza, incluso trabajando» José Manuel Pérez-Salcedo | Presidente Banco de Alimentos

«He aportado lo mismo quehe comprado para mí ya que no hay derecho a que haya gente que pase hambre» Santiago Fernández | Donante en la campaña

Y eso que hoy, sábado, se considera el día que más movimiento despierta esta acción. «La necesidad continúa siendo muy elevada en La Rioja», remarcó Pascual-Salcedo para avivar la solidaridad de los riojanos. No en vano, el Banco de Alimentos de La Rioja atiende a más de 10.000 personas en la región y entre ellas percibe «situaciones de pobreza enquistada porque hay sectores de la población que lo tienen muy difícil para salir de ella, incluso trabajando», aseguró.

A las puertas del hipermercado Alcampo de Logroño también se manejaban perspectivas optimistas. «Los riojanos conocen la campaña y colaboran», señaló la voluntaria Charo Tudelilla mientras repartía octavillas en las que se animaba a donar leche, azúcar, harina, aceite, legumbres precocinadas y conservas.

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«Nos fijamos en lo que piden y lo dejamos porque hay personas que necesitan nuestra ayuda», comentó Marisa tras hacer la compra junto a su esposo. Santiago Fernández, de Ribafrecha, entregó a su salida del Alcampo botes de pimientos, aceite y paquetes de legumbres y pasta. «He aportado lo mismo que he comprado para mí y de la misma marca porque no hay derecho a que haya gente que pase hambre», indicó. Por eso, aunque ayer no tenía intención de acudir a un supermercado, al escuchar que se celebraba la Gran Recogida acabó empujando un carrito.

 

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