Hipotecas y presupuesto

MARTÍN TORRES GAVIRIA

Hay dos temas candentes en el panorama económico-financiero español, el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD) y los Presupuestos Generales del Estado (PGE). En cuanto al primero, es un impuesto que se paga al constituir una hipoteca y que grava la responsabilidad hipotecaria (principal del préstamo, intereses ordinarios e intereses de demora) a un tipo de gravamen que varía en cada comunidad autónoma; en nuestro caso, en La Rioja, el 1%. Hasta ahora este impuesto lo ha pagado el cliente y recientes sentencias del Tribunal Supremo (15/03/18) así lo ratificaban. Pero, ¿qué paso el 16 de octubre? Que la Sala Segunda del Tribunal Supremo cambió el rumbo anterior y dictaminó que el IAJD de los préstamos hipotecarios los debe de pagar el banco. El artículo 68.2 del reglamento del impuesto dice: «Cuando se trata de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquiriente el prestatario». Con este texto, quien paga el impuesto es el cliente, pues bien, la Sala Segunda del Tribunal Supremo anula este artículo y así tiene vía libre para cargar el impuesto al banco. No se trata de discutir con el TS, los jueces son intocables, pero hay que reprocharles que no hayan terminado la faena. Y por eso hay que esperar al 5 de noviembre la concluyente. Adelantándome a la decisión se pueden dar tres casos: 1) Paga el banco con carácter retroactivo. 2) Paga el banco sólo a partir de ahora. 3) Reconsideran y lo vuelve a pagar el cliente (ésta es la menos probable). Si deciden la primera opción se montará un enorme tinglado porque el impuesto lo pagaron los clientes a la hacienda autonómica y no a los bancos, por tanto es la Comunidad Autónoma quien lo tiene que devolver. Luego ésta se lo reclamará a los bancos y estos, a la hacienda estatal le solicitarán la retroacción de los impuestos abonados de los beneficios que no tuvieron. ¡Vaya cacao! Y en el segundo y tercer caso me da igual uno que otro, al final siempre lo pagará el cliente. Si insisten en que lo pague el banco, la financiación de vivienda se hará más exigente y más cara. España ha tenido el mejor sistema hipotecario del mundo, más del 85% de las familias españolas tienen una o dos viviendas en propiedad, pero con estas sentencias populistas nos lo vamos a cargar. Como tantas otras cosas.

En cuanto al segundo tema candente, decir que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) planteados por Pedro y Pablo de entrada son ilegales, porque no cumplen la senda del déficit aprobada por el Congreso. Estos PGE van a hundir a nuestra economía en una grave crisis, se va a incrementar el déficit y va a aumentar el paro. La subida del Salario Mínimo Interprofesional un 22,3% de golpe va acarrear más paro. Aquellos puestos cuya productividad no lleguen a ese nuevo importe de 900€ se eliminarán o irán a una economía sumergida. Más paro. Los demandantes de primeros empleos, parados de larga duración y personal sin cualificar tendrán muchísimo más difícil encontrar empleo. Más paro. Y encima se incrementa la base para que los autónomos coticen más todavía. Más paro. Subir los impuestos a las empresas, con doble tributación en los beneficios obtenidos en el extranjero, va a suponer quitarles productividad y liquidez para hacer nuevas inversiones y contrataciones. Más paro. El impuesto a las transacciones financieras gravando el 0,2% a la adquisición de acciones de ciertas empresas afecta a más de nueve millones de españoles. Gente de clase media ahorradora. A la misma gente que les afecta la subida del diesel. Y para rematar, los alcaldes nos van a decir a qué precio alquilamos nuestro piso. Esto, como es lógico, disminuirá la oferta de vivienda en alquiler. Pero para que estos Presupuestos vean la luz verde necesitan dos trámites importantes. El primero, que sean aprobados en el Congreso y para eso necesitan el apoyo de los independentistas catalanes, los pro-etarras, la izquierda, la extrema izquierda y la extrema extrema izquierda (parafraseando a una ministra). Demos por seguro que este trámite se aprueba. Son los mismos que apoyaron la formación de este gobierno. La cuestión es, ¿por cuánto? Bien sea peculio o político, pero me gustaría saber por cuánto. Porque toda esa argamasa de partidos no apoyan por la cara; serán antiespañoles, pero no idiotas. Y el otro trámite importante es Bruselas, pero éstos se conformarán con cualquier aclaración. Para sacarlos adelante Pedro ha mandado a Pablo a predicar y no precisamente al desierto. Los podemitas manejan muy bien el lenguaje de la propaganda adjetivando sus acciones. Nunca dirán que nos quitan la libertad, sino que le dan la voz al pueblo (el pueblo son ellos ¡claro!). Tampoco dirán que su objetivo es el comunismo, sino la democracia popular. Y por último, cuando nos dejen pelados no dirán que nos han quitado o expropiado todas nuestras propiedades, sino que están redistribuyendo la riqueza.