«Mi hijo era un vegetal, no hablaba, no comía»

La madre del joven se dispone a declarar en la sesión de ayer del juicio contra el profesor de Gaztelueta. :: jordi alemany/
La madre del joven se dispone a declarar en la sesión de ayer del juicio contra el profesor de Gaztelueta. :: jordi alemany

Un inspector de Educación asegura que el despacho del profesor logroñés «no es un sitio verosímil» para que se produjeran los abusos de los que está acusado

KOLDO DOMÍNGUEZ

Bilbao. Hasta siete testigos prestaron ayer declaración en la segunda sesión del juicio del 'caso Gaztelueta', una maratoniana jornada en la que tanto acusación como defensa confirmaron la línea de actuación que seguirán en el resto de la vista. A la espera de que la semana que viene llegue el turno de los médicos y peritos citados por ambas partes, los letrados trataron ayer de afianzar sus argumentos. La letrada del exalumno buscó demostrar lo anómalo de la duración y periodicidad de las sesiones de tutoría en las que supuestamente el profesor abusó del estudiante, las consecuencias físicas y psicológicas que sufrió el joven a raíz de los hechos y la negligente gestión que los responsables del colegio realizaron del caso.

La defensa, por su parte, se centró en ofrecer una explicación a esas tutorías a las que sometía el acusado a la víctima, dejó entrever que el joven sufría relevantes problemas psicológicos años antes de que se cometieran los supuestos abusos, buscó evidenciar la imposibilidad de que en el despacho del docente pudieran tener lugar las supuestos agresiones e intentó desmontar una de las acusaciones contra su cliente: que él fuera el que le mostró fotos eróticas al exalumno. Su teoría es que pudo observarlas en un blog de su propio padre.

Entre los siete testigos que comparecieron, destacó el relato de los padres del joven, así como de los dos últimos directores de Gaztelueta -Imanol Goyarrola e Iñaki Cires- y el del inspector de Educación que investigó el acoso escolar que sufrió la víctima. En su testimonio, su madre completó ayer el cuadro de derrumbe psicológico y físico que el jueves él mismo describió ante el tribunal. Declaró cómo en mayo de 2012 su hijo comenzó a sufrir ciberbullying por parte de excompañeros de Gaztelueta (entonces ya estudiada en el colegio Inglés) y que con esas amenazas el chico «se derrumbó por completo». «Se encerró en sí mismo. No quería ir a clase, se agarraba al colchón y se pasó dos meses sin hablar con nadie, no comía, no dormía», describió en la vista. «Mi hijo parecía un vegetal», añadió la mujer, que durante toda la declaración se mantuvo serena.

LA FRASE «Estas cosas requieren su tiempo. Mi hijo ha ido contándolas en función de su capacidad»

No titubeó ni en el momento de revelar que llegó a frustrar el suicidio de su hijo, al que consiguió agarrar «cuando trataba de abrir la ventana del salón» para saltar. «Pasé mucho miedo. Tenía los ojos idos. No era él». El joven experimentó varios episodios similares e incluso, según su madre, estando aún en Gaztelueta, ya planeó fugarse del colegio «para tirarse a las vías del tren».

En Urgencias

Ese cuadro de estrés postraumático tenía origen, en su opinión, en los abusos de su exprofesor y preceptor. Ayer reconoció que su hijo tenía pesadillas en las que el acusado «le perseguía» y sufría «visiones» en las que el docente le atacaba en su casa. «Se desmayaba, se escapaba corriendo... Tuvimos que llevarle varias veces a Urgencias», narró.

Su marido ratificó sus palabras y defendió, en un duro cruce de palabras con el fiscal, que su hijo no contara desde el inicio la totalidad de los abusos a los que presuntamente le sometió su tutor. «Estas cosas requieren su tiempo. Son hechos muy graves. Ha ido contando las cosas en función de su capacidad», contestó al representante del Ministerio Fiscal.

La madre del joven también aprovechó su declaración para reprochar al tribunal que su hijo tuviera que prestar el jueves declaración y obligarle así a recordar todo lo sucedido. «Lo pasó muy mal y se podía haber evitado», lamentó.

LOS PUNTOS CLAVE DE LA SESIÓN

Fallos en el filtro informático Fotografías de Emma Watson desnuda

El profesor logroñés de Gaztelueta está acusado de mostrar al alumno fotos eróticas en el ordenador de su despacho y a continuación obligarle a masturbarse. La defensa argumentó ayer que el niño pudo ver esas fotos en un blog de cine de su padre y que el colegio disponía (y dispone) de un filtro para evitar que se acceda a páginas de ese contenido en los ordenadores del centro. Además, el director del centro, Imanol Goyarrola, testificó que en la investigación que abrió tras conocer la denuncia de la familia comprobó que en el dispositivo del profesor no había rastro de este tipo de imágenes.

J. C. se ratificó el jueves en que su tutor le había mostrado a solas imágenes eróticas de la actriz Emma Watson (protagonista de 'Harry Potter'). Y en la vista de ayer, su abogada demostró que en el historial del ordenador del profesor sí consta que buscara instantáneas de esa actriz desnuda. «Parece que el filtro pudo fallar», admitió Goyarrola.

Lugar de los presuntos abusos En el despacho del profesor, «no cuadra»

El defensor del docente trató durante toda la sesión de ayer de demostrar la imposibilidad de que en el despacho del profesor pudieran haber tenido lugar los abusos. Los dos directores del colegio y el excompañero de aula de J. C. que testificó aseguraron que esa dependencia está en una zona de paso «muy frecuentada», que no se cerraba con llave durante las preceptuaciones y que cualquiera podía entrar con sólo tocar a la puerta. «Ahí es imposible hacerlo por la falta de discreción», apuntó el actual director, Imanol Goyarrola. Además, el inspector de Educación confirmó que conoce el lugar y «no cuadra» que ahí se pudieran cometer los abusos enjuiciados. «No es el sitio más verosímil», valoró.

Preceptuaciones a J. C. En más ocasionesy durante más tiempo

Tanto el exalumno de Gaztelueta que compartió aula con J. C. como los propios directores del centro afirmaron que el profesor acusado «sacaba de clase con más frecuencia» a la presunta víctima que al resto de compañeros. Además, estas sesiones se alargaban hasta los 50 minutos, cuando lo habitual era que no pasaran de los 15. Incluso Goyarrola asumió que el docente no reflejó en su parte de tutorías todas las veces que se reunió con el alumno. No obstante, los responsables del colegio insistieron en que las necesidades de cada estudiante marcaban siempre la frecuencia y duración de los encuentros.

Problemas psíquicos previos Pastillas de Orfidal a un niño de 10 años

El abogado defensor interrogó ayer a los padres sobre las constantes ausencias a clase de su hijo en los cursos anteriores a los de 2008-2009 y 2009-2010, cuando ocurrieron los supuestos abusos. Ellos se limitaron a contestar «no lo recuerdo», pero el compañero de clase que testificó sí conformó en su declaración que J. C. faltaba con asiduidad. Informes médicos aportados por el letrado apuntan además a que el alumno sufría dos años antes de los hechos, es decir, con 10 años, «dolores abdominales, ansiedad, aceleración del corazón», y que se le recetó Orfidal. Los progenitores volvieron a declarar que no recordaban si le llegaron a administrar ese ansiolítico. «¿No recuerdan haberle dado Orfidal a su hijo con 10 años?», les preguntó el abogado a ambos.

Dudas en la gestión del caso El colegio Gaztelueta,en cuestión

Los padres del joven se han mostrado muy críticos con el comportamiento de Gaztelueta una vez les informaron del acoso y abusos que había sufrido su hijo en el centro. «En ese momento le hubiera matado», ha confesado la madre tras relatar cómo el director le pidió que «no dijéramos (al niño) que el profesor se marchaba del colegio (un año a Australia) por su culpa». Los progenitores han acusado al centro «de darles largas» y de «actuar con ánimo de demora voluntario». Además, a preguntas de la abogada de la familia, Goyarrola aseguró que tras investigar las acusaciones no encontró ninguna prueba, a pesar de que en un principio «dio verosimilitud» a la versión del alumno.

 

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