«Me gustó más la residencia, pero el piso compartido es más barato»

María Sainz López posa en su habitación de Logroño. /Diego Marín A.
María Sainz López posa en su habitación de Logroño. / Diego Marín A.

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

María Sainz López estudia el grado de Educación Primaria en la Universidad de La Rioja. Como es de Arnedo, durante el curso reside en Logroño, en un piso alquilado que comparte con otras tres estudiantes. El primer curso lo pasó en la residencia La Ribera y, confiesa, «me gustó más, pero el piso compartido es más barato». El curso 2018-19 será su tercer año en una casa que encontró gracias a la bolsa de pisos que ofrece Oficina del Estudiante de la Universidad de La Rioja. «Cuando empecé a buscar piso casi no me costó encontrarlo, aunque sé de gente a la que le ha costado más y ahora sé que es más complicado», cuenta María.

En su caso reside en un piso que el propietario alquila completo, por lo que los arrendatarios son quienes eligen a los inquilinos. Normalmente, en estos casos, son los residentes más veteranos quienes hacen una selección personal entre los interesados. En el caso de María, se entrevistó con dos chicas que la eligieron entre otras candidatas. «Vine sin conocerlas. Buscaban a otras dos chicas para compartir el piso», recuerda la estudiante.

Aunque prefiere no desvelar ni la calle ni el precio que paga por el alquiler, María asegura que está situado en la zona universitaria de Logroño, cerca del centro de la ciudad, y que la cantidad «es una ganga, el alquiler es bastante barato». Eso sí, en el último año ha visto cómo se encarecía el precio sobre todo debido al cambio de sistema de calefacción. «Cuando entré la calefacción era central y la pagaba el casero, pero con el cambio a calefacción individual ahora la pagamos nosotras, así que nos ha subido el precio, pero lo mínimo», reconoce María, insistiendo en que tanto sus compañeras como ella «hemos tenido suerte».

«Con el cambio a calefacción individual ahora la pagamos nosotras, pero lo mínimo»

Es más, aunque el alquiler es el habitual, por diez meses, el propietario les ha 'guardado' el piso para poder continuar en él este nuevo curso. La semana pasada ya se estaba instalando de nuevo en él, aunque, pagando un extra al casero. No tuvieron que vaciarlo, nadie lo ocupó en verano y, de esta manera, todo ha sido más cómodo. En este caso parece que la relación entre propietario y arrendatarios es, si no ideal, al menos buena, algo que no siempre se produce.

«Cuando yo busqué piso había bastante oferta y contacté con tres pisos, pero este es el primero que visité y en el que me quedé. La bolsa de pisos de la Universidad de La Rioja tiene bastantes, pero conozco a gente a la que le cuesta encontrar un piso», advierte María. Y es que no sólo tiene que estar disponible, también debe gustar, ofrecer un precio dentro de las posibilidades del estudiante y, por supuesto, hay que ser buen arrendatario.

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