La Guardia Civil corta la principal vía de entrada de cocaína y speed en La Rioja

Un agente custodia en el interior de una vivienda a uno de los detenidos por su pertenencia al grupo que abastecía de cocaína a La Rioja. :: G.c.
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Un agente custodia en el interior de una vivienda a uno de los detenidos por su pertenencia al grupo que abastecía de cocaína a La Rioja. :: G.c.

La banda, con base de operaciones en el País Vasco, tenía droga suficiente para colocar en el mercado cerca de 50.000 dosis

LUIS JAVIER RUIZ* LJRUIZ@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Cuando, al grito de 'Guardia Civil', agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (Edoa) y del GAR tumbaban la puerta de una de las viviendas en las que sospechaban que se acumulaba droga, los dos líderes de la banda ya estaban en el interior del calabozo. Fueron detenidos a medio camino entre Bilbao y San Sebastián. A cuatro kilómetros de distancia uno del otro escoltando su particular joya de la corona: un vehículo 'caleteado' en el que habían diseñado un doble fondo con un complejo sistema de apertura. En su interior, como esperaban, estupefacientes suficientes como para satisfacer la demanda de La Rioja y del País Vasco durante una temporada.

La caída de los dos responsables del grupo provocó el correspondiente efecto dominó que se cerró con otras siete detenciones más, siete registros (en Bilbao, Baracaldo, Leioa, Munguía y tres más en San Sebastián) y la aprensión del mayor alijo de cocaína del año en una operación de la Guardia Civil de La Rioja: 7 kilos a los que sumaron otros 6,5 de metanfetamina, 2,5 de speed y 15 gramos de heroína además de 11 kilos de precursores y sustancias de corte -efedrina, cafeína y acetona- y 65.570 euros en metálico.

Siete de los nueve detenidos (dos mujeres y siete hombres de entre 21 y 56 años, vecinos del País Vasco y naturales de España, Colombia, Ecuador y Marruecos) han ingresado en prisión. Los otros dos, un hombre y una mujer, han quedado en libertad con cargos. Ninguno era novato en cuestiones de tráfico de drogas. Todos tenían antecedentes por hechos similares.

La Guardia Civil cree que buena parte de los estupefacientes estaban destinados a satisfacer la demanda navideña

17 meses de investigación

La 'Operación Reggaeton' comenzó hace más de 17 meses en La Rioja cuando agentes de la Policía Judicial llegaron a la conclusión de que el abastecimiento de los pequeños traficantes de Logroño era a través del País Vasco. Tras medio año de investigación, los agentes consiguieron trazar el primer retrato de un grupo que era capaz de introducir cantidades «relevantes» de droga en las tres provincias vascas y en La Rioja y determinar que sus centros de operaciones estaban en Vizcaya y Guipúzcoa. Eso hizo que se sumaran al dispositivo agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil del País Vasco y se solicitara colaboración a la Unidad de Drogas de la Policía Local de Bilbao.

El gran escollo de la operación fue, explica la Guardia Civil, la «opacidad» con que se movía el grupo. Todos sus integrantes adoptaban férreas medidas de seguridad tanto a la hora de comunicarse entre ellos como durante el transporte de las diferentes sustancias. Y es que el grupo estaba perfectamente estructurado con roles definidos. Así, los dos cabecillas eran los que se encargaban de adquirir la droga y organizar el transporte (del que se encargaba uno de los miembros de la trama siempre con dos vehículos haciendo las funciones de lanzadera y escolta) hasta los dos laboratorios que tenían en Bilbao y en San Sebastián. Y lo hacían todo sin exponerse demasiado, incluso «sin tocar», dice la Guardia Civil, la droga. Una vez que las sustancias llegaban a las dos bases de la organización entraban en acción los dos 'cocineros', que adulteraban la droga para multiplicar el número de dosis a comercializar, un trabajo del que se encargaban cuatro 'comerciales' que eran quienes contactaban con los pequeños traficantes de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y La Rioja. La coordinación entre todos los miembros era tal que conseguían evitar desabastecimientos en las dos regiones.

A partir de la cantidad de estupefacientes intervenidos y las sustancias de corte de que disponía la banda para adulterar la droga, sostiene la Guardia Civil que el grupo tenía capacidad para elaborar un total de 49.952 dosis que podrían haber alcanzado en el mercado ilegal un valor de casi 1.100.000 euros. Buena parte de esas dosis estaban destinadas a dar respuesta a la demanda durante las fiestas de Navidad.

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