Las granjas avícolas riojanas cuentan con el menor número de ejemplares desde 2009
La cría se ha reducido en un sector afectado también por uno de los grandes males de la ganadería: la falta de relevo
La gripe aviar se ha convertido en un quebradero de cabeza para los productores riojanos. Pero no es el único. La cría de aves no ... atraviesa su mejor momento. «Tenemos un problema de relevo generacional. Cada explotación una que cierra, no abre. Y eso también se nota en la oferta», explica Mamen Carrillo, de Huevocón.
Aunque los precios suben, también lo hacen los costes (disparados tras la invasión rusa de Ucrania pero que apenas han retrocedido), la burocracia y las exigencias. La conversión del sector a sistemas alternativos a las jaulas también obliga a inversiones extraordinarias que, en un momento complejo, invita a algunos a dejarlo. Además, la vida de los criadores de aves, como las de cualquier ganadero, está llena de servidumbres y esclavitudes que la hacen poco atractiva para la gran mayoría.
Esta situación ha provocado que, durante el pasado año, las estadísticas ganaderas regionales cifrasen en 1,85 millones el número de gallinas (tanto de puesta como pollos de carne) que se criaban en las diferentes granjas de la comunidad.
Se trata del menor número de aves registradas en La Rioja desde 2009, cuando se contabilizaron 1,82 millones. En este lapso de tiempo, la cabaña avícola de aves ha ido fluctuando según los vaivenes de la economía y las circunstancia, pero la tendencia resulta claramente a la baja, especialmente en la cría de pollos destinados a las carnicerías, que en 2023 alcanzaron su techo de este siglo, con 2,42 millones. Un año después se contabilizaban 700.000 menos.
A pesar de la caída, el sector continúa teniendo un peso específico en el agro riojano y existen localidades donde eso se percibe con mucha claridad. Por ejemplo, casi uno de cada ocho pollos que se criaron en la región el pasado año procedieron de granjas queleñas, con Avícola Riojana como punta de lanza. Otra localidad riojabajeña, Alfaro, fue la segunda con más gallinas, seguida por Bañares o Pradejón.
En cuanto a las gallinas de puesta destaca su presencia en Uruñuela (con más de 40.000 ejemplares con Avícola La Floreta como gran ejemplo), Agoncillo (35.000), Nájera (23.000) o Pradejón y El Villar de Arnedo, que superan las 15.000.
Una base más que suficiente para abastecer al mercado riojano y para llevar buena parte de la producción a otras regiones, especialmente en un momento en el que la crisis de producción choca con un incremento del consumo. En el último lustro, el sector cifra en un 20% el incremento del consumo de este producto. Y puede que aumente más, porque a pesar de su encarecimiento, el huevo continúa siendo una de las proteínas más baratas de la cesta de la compra nacional.
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