«Quien no gestiona bien su tiempo difícilmente gestionará bien su dinero»

Cristina Benito. /JPEG
Cristina Benito. / JPEG

La economista riojana rompe prejuicios sobre las finanzas personales y enseña nueve leyes «para que nunca vuelvan a ser un problema»

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

Prestar atención a cada entrada y salida de dinero de nuestros bolsillos, al igual que el meditador se fija en el aire que pasa por sus fosas nasales. Esto es el 'mindfulness' aplicado a la economía para que el dinero «deje de ser un tabú» del que no se habla, «entenderlo» y lograr que nunca más nos esclavice. Es el objetivo de la economista riojana Cristina Benito en 'Money Mindfulness'. Un atractivo y entretenido manual de autoayuda de las finanzas domésticas, ya a la venta y que presenta en Logroño el 20 de febrero. Lo ideó durante una larga estancia en Londres, «la ciudad en la que todo gira en torno al dinero». Benito ya ha firmado los derechos de traducción para Francia, Italia, Brasil y Grecia.

-¿El tiempo es lo único valioso de verdad?

-No lo único, pero es un recurso precioso que tenemos limitado. Es la única inversión que no podemos recuperar y muchas veces lo malgastamos. Quién no gestiona bien su tiempo, difícilmente gestionará bien su dinero. El método 'Money Mindfulness' consta de nueve leyes que nos van a permitir generar, conservar y multiplicar el dinero, y la primera dice que el dinero no se gana trabajando más, sino liberando tiempo para pensar en nuevas oportunidades que me lleven a la libertad financiera. No es que no crea en el esfuerzo, pero si sólo vendemos nuestro tiempo estamos poniendo techo a nuestra prosperidad.

-A través de un anglicismo como 'mindfulness' redescubrimos la forma de gestionar la economía casera de nuestros padres y abuelos. ¿Por qué sólo dos generaciones han bastado para perder la conciencia sobre el valor del dinero?

-Sufrimos el complejo de Papa Noel. Creemos que para ser felices tenemos que tener de todo y, cuando lo conseguimos y descubrimos que ahí no radica esa ansiada felicidad, surgen las frustraciones. Además, una vez que incorporamos un lujo a nuestra vida, creemos que no podemos vivir sin él y al mismo tiempo dejamos de apreciarlo.

-En su libro apuesta claramente por introducir a los niños en la cultura y la educación financiera.

-Creo que solucionarían muchos problemas. Hace poco leí un artículo que me entristeció. Decía que volvemos a cometer los mismos errores que antes de la última crisis: endeudarnos y vivir por encima de nuestras posibilidades. Y como principales causas se mencionaban la vivienda en propiedad y la escasa cultura financiera. Cuanto antes empecemos con la formación, mejor.

-También explica que un indicador para saber si gestionamos correctamente nuestra economía particular es sentirnos libres a través del ahorro. La libertad no tiene precio, pero ¿cómo ahorrar con unos salarios tan ajustados para la mayoría de los ciudadanos?

-Es verdad que cuando se va con el agua al cuello es difícil ahorrar, pero muchas veces no es que no podamos, es que no queremos. O simplemente que, de forma inconsciente, anteponemos otras prioridades al ahorro. No es sólo importante lo que ingresamos, sino lo que somos capaces de retener. Un ejemplo cotidiano es el de la comida. El gasto en alimentación suele ser la tercera partida por cuantía en los presupuestos familiares ¡y se tira de media el 20% de lo que se compra! Con un poco de planificación, podría ser una fuente de ahorro. En el libro hablo también de los gastos 'termita', como tomar tres cafés diarios fuera de casa. Son pequeños gastos muy ligados a hábitos poco saludables que acaban agujereando nuestro presupuesto.

-Otro consejo que regala al lector: no gastar lo que no se tiene y, menos aún, entrar en el endiablado círculo de la deuda. ¿No le parece totalmente recomendable para las administraciones públicas?

-Prestar atención a cada euro es recomendable para cualquiera, también para las administraciones públicas, aunque no podemos olvidar que la prestación de servicios públicos no puede guiarse solo por criterios de rentabilidad económica. Pero hay que distinguir entre deuda buena y mala. La deuda buena nos permite realizar una inversión que aumentará de valor en el futuro. La mala es para pagar cosas que no generarán más valor, normalmente lujos que no nos podemos permitir y que, además, no necesitamos.

-¿La prudencia debe ser el santo grial de la toma de decisiones de gasto que hacemos?

-Efectivamente. Antes de comprar deberíamos preguntarnos si lo necesitamos, si lo vamos a utilizar, si nos lo podemos permitir, si merece la pena. No es que tengamos que privarnos de todo, sólo de lo innecesario, y así quedarnos con lo esencial, con lo que nos hace felices. Es mejor disfrutar de media onza de chocolate que atracarnos con una tableta que, además, nos dejará ardor de estomago y cargo de conciencia. Lo mismo ocurre con cada decisión de gasto. Muchas veces gastar irreflexivamente nos deja una sensación de vacío y de culpabilidad, sobre todo cuando lo hacemos para compensar un trabajo o una vida que no nos gustan, o para tapar otras carencias emocionales.

-Y junto a la prudencia, la sensatez. No dejarse llevar por las emociones que desatan 'burbujas' terribles y dramáticas. Por cierto, que augura una próxima. ¿Dónde sospecha que estallará?

-No hay bolas de cristal para predecir el comportamiento de los mercados. Y aunque así fuera, nadie me haría caso, porque cuando estamos dentro de una 'burbuja' tendemos a escuchar sólo las noticias que apoyan nuestra locura. Esto no quiere decir que no haya que planificar nuestras finanzas. Todo lo contrario. Nuestras inversiones deben ser un instrumento que nos ayude a cumplir nuestros objetivos vitales a medio y largo plazo.

-Dos recomendaciones más relacionadas sobre cómo invertir los ahorros: diversificarlos y sólo fiarlos a los productos que se conocen. Si lo hubieran sabido en su momento quienes invirtieron en 'preferentes'...

-Así es. Hemos de invertir en aquello que conocemos y entendemos, y desconfiar de rentabilidades desorbitadas. Si te las ofrecen, ¡sal corriendo! Probablemente sea un engaño. Y, por nuestra parte, hagamos un pequeño esfuerzo por informarnos. Es curioso cómo somos capaces de pasar horas en una tienda de telefonía, pero cuando se trata de cuestiones financieras queremos acabar cuanto antes. Solemos llegar a nuestra sucursal pensando en el momento de irnos, olvidándonos del enorme esfuerzo que ha supuesto ahorrar nuestro dinero.

-El libro también profundiza en valores sociales y éticos: gastar con responsabilidad e invertir en uno mismo para ganar conocimientos, capacidades, no parar de aprender jamás... ¿Esa es la mayor riqueza que podemos atesorar?

-Como dice Warren Buffet (empresario e inversor estadounidense), el saber es algo que nadie te puede robar ni grabar con impuestos, por lo que siempre es una buena inversión. En definitiva, el dinero es una energía que, bien utilizada, transforma el mundo. Por eso es tan urgente que mejoremos nuestra relación con nuestras finanzas personales, desde la atención plena, sin dejarnos llevar por el consumismo irracional o las ideas preconcebidas. La mayor parte de las cosas que nos hacen felices no se compran con dinero, pero para disfrutarlas necesitamos de tiempo y serenidad mental, y estas dependen de que nuestras finanzas estén bien cuidadas.

 

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