«Cada rescate es un mundo»

Dos especialistas de los 'GEAS' de la Guardia Civil, en las aguas del Ebro a su paso por Logroño. :: / Juan Marín

Diario LA RIOJA asiste en las turbias aguas del Ebro a la exhibición de uno de los equipos del GEAS que presta servicio en la zona norte de España

DIEGO GONZÁLEZ/R.G.L.Logroño

El drama vivido en Tailandia y en el resto del mundo con los niños encerrados durante dos semanas en la cueva Tham Luang hasta su exitoso rescate rematado con éxito ayer ha puesto en el punto de mira a los especialistas subacuáticos. En La Rioja, el equipo destinado a este tipo de operaciones es el 'GEAS' (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas), una sección de la Guardia Civil que opera a nivel regional en la comunidad riojana y también en el País Vasco y Navarra.

«Cada rescate es un mundo», confesaba uno de los tres buceadores de los 'GEAS' que en la mañana de ayer hicieron una demostración en el río Ebro para las cámaras y libretas de Diario LA RIOJA y, de paso, a algunos curiosos ciudadanos que se acercaron hasta el embarcadero de la capital riojana.

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«Cada operación requiere una preparación distinta y un plan de acción diferente», aclaraba el especialista, que explica que «una vez en el agua, normalmente la visibilidad es nula». Esa dificultades de comunicación en las profundidades de ríos y pantanos se solventan con diferentes técnicas, la más común es la conocida como de filieres, que consiste en la participación de dos especialistas, uno aferrado a un cordón que sirve de guía en el fondo y el otro asido de su brazo para intentar abarcar el mayor espacio posible y comunicándose con toques o leves golpes.

Los miembros de la unidad subacuática salen del río.
Los miembros de la unidad subacuática salen del río. / Juan Marín

Los miembros de los 'GEAS' reconocen la gran labor que realizan en estas misiones de rescate los espeleobuceadores, tanto los integrantes de cuerpos militares o fuerzas armadas como los especialistas voluntarios, que «en operaciones como las de Tailandia son muy importantes». No obstante, recuerdan que las autoridades son esenciales a la hora de preservar la seguridad de todos los integrantes de los equipos, para evitar así tragedias como la muerte del espeleólogo Samarn Kunam en la caverna tailandesa.

Con pruebas cada tres meses, los 'GEAS' son uno de los cuerpos «más exigidos» de la Guardia Civil

Una exigente selección

Ingresar en los 'GEAS' no está al alcance de cualquiera. Cuatro meses de cursos y pruebas que sirven de criba para elegir a lo más preparados, culminarán en una semana final de selección donde se pondrá a prueba las verdaderas facultades de los aspirantes. «Apneas de 3 minutos y buceos de 10 metros sin reguladores son algunos de los obstáculos que se deben superar para formar parte de uno de los equipos más preparados y exigentes del cuerpo», detalla uno de los especialistas.

Pese a su dilatada experiencia, no ocultan sus sentimientos y algunos de los dramas vividos tras la recuperación de un cadáver o la satisfacción tras una exitosa misión de rescate. «Dentro de lo trágico de la situación, nos honra poder dar paz a las familias de los desaparecidos, y en cuanto a salvar a una persona la mayor recompensa es la cara de agradecimiento que te demuestran».

Los GEAS, una de las unidades de élite de la Guardia Civil.
Los GEAS, una de las unidades de élite de la Guardia Civil. / Juan Marín

«En la mayoría de los casos vamos a muerte», confesaba uno de los agentes ayer a la orilla del Ebro, mientras sus compañeros se embutían en el neopreno, y rememoraba un caso ocurrido en Menorca el pasado año, cuando los 'GEAS' de Madrid consiguieron sacar a un buceador con vida tras más de 48 horas encerrado en una cavidad de la isla.

No siempre el final es el deseado, como ocurrió el pasado año en Villamediana de Iregua, donde los 'GEAS' tuvieron que introducirse, sin reguladores ni bombonas de oxígeno, por lugares tan estrechos como el ancho de una sola persona para recuperar el cuerpo sin vida de un vecino de la localidad. «Supuso un gran quebradero de cabeza para los compañeros que arriesgaron su vida con el único objetivo de ayudar a la familia de la víctima», añade un integrante de esta unidad de la Guardia Civil, el cuerpo que, además de velar por la seguridad de los ciudadanos en tierra, ofrece también su mano bajo las aguas a todo aquel que precise de su ayuda.

 

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