Las Gaunas se queda pequeño

Aspecto que presentaban los alrededores del campo de fútbol a las 8.30 horas, 15 minutos antes de abrir puertas y a dos horas de la llegada de Sus Majestades. :: m. j. l./
Aspecto que presentaban los alrededores del campo de fútbol a las 8.30 horas, 15 minutos antes de abrir puertas y a dos horas de la llegada de Sus Majestades. :: m. j. l.

16.000 logroñeses reciben a los Reyes Magos en un estadio que cerró sus puertas tras llenarse en 52 minutos

JAVIER CAMPOS

Logroño. Estábamos avisados. Tocaba madrugar y vaya si madrugamos. La llegada de los Reyes Magos a Logroño fue como siempre -en helicóptero- y donde siempre -en Las Gaunas- pero, sin embargo, todo resultó distinto. Tanto que el estadio municipal cerró la última de sus 16 puertas a las 9.37 horas tras llenarse hasta la bandera en 52 minutos de reloj.

Las Gaunas se quedaron pequeñas en la tradicional visita de Melchor, Gaspar y Baltasar a bordo del 'Caimán'. El anuncio de que el aforo estaría limitado por vez primera a 16.000 personas -mil por puerta-, que los accesos serían controlados en todo momento y que la entrada, aunque libre, se llevaría a cabo por orden de llegada hizo que una gran mayoría temiese quedarse sin sitio y se levantase de la cama antes que nunca.

Que ya hubiese público esperando antes de las siete de la mañana y que las imágenes de ello corriesen de 'WhatsApp' en 'WhatsApp' hicieron el resto y crearon una especie de 'psicosis' que llevó a los más rezagados a acelerar el paso. El resultado fue que a las 8.30 de la mañana ya había largas filas en cada puerta, que abrieron puntualmente a las 8.45 absorbiendo todas y cada una de ellas en apenas 15 minutos, con lo que a las 9 ya estaban más de la mitad de las gradas repletas. Acceso multitudinario en tiempo récord, sí, pero de manera ordenada y sin incidentes, también.

A partir de ahí, entradas y más entradas, grupos más o menos numerosos corriendo de aquí para allá, puertas que se iban cerrando según los contadores llegaban al millar y, en menos de una hora, cerrojazo a la puerta nueve -por la que entraron los últimos afortunados- y a buscar alternativas con el lógico y consiguiente cabreo. «Es una vergüenza. Aquí nunca ha pasado nada. ¿Qué le decimos ahora a los niños?», se quejaban algunos mientras el resto se decidía por rodear el campo llamando a las puertas... por si había suerte. Con todo, se pudieron ver las maniobras de algún 'listo' -hubo quien logró colarse, que de todo hubo... y hasta quien se quedó en casa- y alguna que otra 'falsa alarma' con la apertura de tal o cual puerta.

Con el estadio cerrado y el espectáculo previo a la llegada de Sus Majestades de Oriente en marcha desde las 9.45 horas, a las 10, con un cuarto de hora de retraso, comenzaba la retransmisión en la gran pantalla instalada fuera del mismo, donde permanecieron alrededor de un millar de personas a fin de, cuando menos, ver el vuelo del helicóptero 'real' -cerca de 600 personas siguieron las imágenes de la llegada, según cálculos del Ayuntamiento-.

Dentro, la 'fiesta' de siempre, con la magia y la ilusión de pequeños y grandes por saludar a Melchor, Gaspar y Baltasar, que llegaron de la mano del Ejército -con el Bhelma III haciendo de nuevo las delicias de todos los presentes-. «Salud para todos, futuro para los más jóvenes y capacidad de seguir garantizando una sana convivencia y buena vecindad en esta ciudad porque son las claves y valores que nos caracterizan», fueron las peticiones de la alcaldesa, Cuca Gamarra, de cara al recién estrenado año.

 

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