Muchas ganas y pocas setas

Varios ejemplares despuntan en los prados del paraje de La Blanca, en el término municipal de Villoslada de Cameros. /Justo Rodriguez
Varios ejemplares despuntan en los prados del paraje de La Blanca, en el término municipal de Villoslada de Cameros. / Justo Rodriguez

La campaña de recolección del boletus, la especie más apreciada, ha resultado corta y con producciones limitadas en La Rioja

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOVilloslada

«Nos hemos quedado con las ganas», asegura Óscar Rincón, un aficionado a las setas de Villoslada de Cameros, uno de los principales enclaves seteros de La Rioja. «Este año pensábamos que iba a ser mejor que los anteriores porque llovió en verano, pero faltó cuando tenía que haber caído», apunta; por lo que la campaña de recogida del boletus (la especie más apreciada por los recolectores, debido a sus cualidades culinarias) resultó «corta y con pocos días de coger mucho», señala este joven.

En torno a San Mateo se produjo en Cebollera y en el Moncalvillo una eclosión de esta especie a la que pronto dieron al traste unas semanas de temperaturas más propias del estío que de principios del otoño. Las recientes nieves han terminado por sepultar cualquier posibilidad de rebrote. «En Villoslada la campaña está perdida porque ya hace mucho frío y, en un zona muy buena para el boletus como es Hoyos de Iregua, tenemos entre 15 y 20 centímetros de nieve», expone el alcalde del citado municipio camerano, Julio Elías.

Así las cosas, Elías apunta que «en Villoslada podrá salir algún níscalo; pero más boletus, imposible».

«Esta temporada ha resultado mala de cara al recolector, puesto que el periodo de aparición del boletus ha sido corto y con producciones muy limitadas, localizadas en los puntos donde se produjo alguna tormenta», coincide el presidente del Grupo Micológico Verpa, Carlos Manuel Pérez del Amo.

Pérez del Amo considera que entre los aficionados a las setas hay una «obsesión» por los boletus. A ello contribuye «su valor culinario y que son fáciles de recolectar», dado que en caso de algún equívoco con variedades semejantes, éstas no presentan problemas de toxicidad.

Si bien a estas alturas ya no se esperan más boletus (son termófilos, por lo que les gusta el calor y salen a principios de temporada), el presidente del Grupo Micológico Verpa subraya que aún quedan especies por hacer acto de presencia en los montes riojanos. «Si se dan las condiciones de humedad necesarias y temperaturas suaves, podrán aparecer las especies más orientadas al invierno; como los níscalos o las conocidas como setas de cardo, setas de chopo, lengua de gato, lengua de vaca, pie azul o negrilla», enumera.

En cualquier caso, el máximo responsable de Verpa traslada la «percepción» de que «en los últimos años cada vez resulta más complicado encontrar setas». «Hallamos menos especies y de forma menos abundante», expone. Esta circunstancia la achaca a la irregularidad de las lluvias, algo que atribuye en última instancia al «cambio climático». «De unas temporadas a esta parte echamos de menos, por ejemplo, a las tricolomas, que ya aparecen de forma esporádica. O incluso níscalos, que salen en un porcentaje mucho menor a hace dos décadas», ilustra el experto.

El alcalde de Villoslada transmite una sensación similar. «Esta campaña ha sido muy floja, pero como lo fueron también las anteriores. El 2015 resultó un año exageradamente bueno; pero, por lo demás, lo normal es obtener producciones como las de esta temporada», indica Elías. Y esto repercute en los municipios seteros como Villoslada, en cuanto a ingresos por la expedición de permisos y movimiento en los bares. «Si la campaña hubiera ido mejor hubiéramos recaudado más, pero tampoco contamos con las setas; sino que las concebimos como un ingreso extraordinario», explica el regidor villosladense. «Para nosotros lo que deja la caza es más importante que las setas; aunque cada vez tenemos también menos cazadores porque esta actividad va en declive», comenta.

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