La fruta pelea contra la adversidad

Las tormentas de la presente campaña y la paulatina desaparición del melocotón marcan el panorama actual del sector frutícola en La Rioja

I. GARCÍA

La fruta de La Rioja se caracteriza por su calidad. Goza de prestigio. Sin embargo, los agricultores que se dedican a este sector están librando una dura batalla contra la adversidad ocasionada por las inclemencias del tiempo, especialmente en algunas zonas como el Valle del Iregua. De hecho, las tormentas de granizo han provocado severos contratiempos durante este año.

Jesús Sicilia es un agricultor de Alberite, miembro del comité ejecutivo de ARAG-ASAJA, y se lamenta del daño causado por el pedrisco, sobre todo en los perales. «Acabamos de comenzar a recoger la pera y es una pena porque la campaña venía con muy buenas expectativas, pero dos grandes tormentas han echado abajo esas previsiones», cuenta. «Ha habido zonas con muchos daños y, por esa razón, buena parte de la cosecha se va a dedicar a zumos», apostilla.

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No en todos los lugares el granizo ha incidido de la misma manera. «Hay de todo», afirma Sicilia. «Por ejemplo, aquí en Alberite hay parcelas que tienen el 90 o el 100% de daño, otras están en torno al 40% y cerca del río sólo tienen un 10 o un 15%», enumera. «Nos ha perjudicado a casi todos, pero a unos con más contundencia que a otros», recalca.

Para pelear con estas dificultades, sólo existe una herramienta óptima: los seguros. «Los que tenemos nuestras parcelas aseguradas conseguiremos pasar el año», expone Sicilia. «Por eso mismo, y aunque las pólizas hayan subido bastante, hay que insistir en la necesidad de suscribirlas porque la fruta está ligada a los seguros; son un gasto más que debe tener en cuenta todo agricultor», añade al mismo tiempo que solicita al Ministerio más apoyos en este ámbito. «La Consejería sí que nos presta su ayuda para asegurar nuestras cosechas, pero desde el Ministerio se debería hacer un esfuerzo mayor», recalca el agricultor de Alberite.

A pesar de estas dificultades la pera, y las frutas de pepita en general, gozan de más estabilidad en la zona que otros productos como el melocotón. «Llevamos ya unas cuantas campañas, concretamente desde el veto ruso, en las que los melocotones se pagan muy mal, tanto que la rentabilidad es nula para los agricultores», se lamenta Sicilia. «Si esto sigue así, se va a terminar su cultivo en La Rioja», remata.

Ante esta situación, el fruticultor ve complicado encontrar soluciones. «Creo que, por un lado, se debería incentivar de alguna manera el consumo de la fruta de temporada pese a que no se corresponda para nada el precio que paga el consumidor final al que recibe el agricultor», incide el de Alberite. Y en este terreno, Sicilia también considera que el Ministerio de Agricultura tiene que prestar una especial atención. «Tenemos la Ley de la Cadena Alimentaria, pero en nuestro sector está un poco en el aire», asegura. «Se les debe exigir a los compradores que cumplan los contratos y a los agricultores que los suscriban y que exijan su cumplimiento», reclama. Finalmente, respecto al principal problema de acucia al sector, Jesús Sicilia opina: «La Consejería debería abordar medidas a favor de la reconversión de fruta de hueso en La Rioja para apoyar la continuidad del sector».

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