«Algunas formaciones políticas se levantan liberales y se acuestan socialdemócratas»

Mario Garcés, en una imagen de archivo, en una visita a La Rioja como secretario de Estado en el 2017. /Miguel Herreros
Mario Garcés, en una imagen de archivo, en una visita a La Rioja como secretario de Estado en el 2017. / Miguel Herreros

Defensor del nuevo liderazgo «muy asentado» de los populares, Garcés llama a recuperar el «pulso de la unidad» en esta etapa de «confusión» por la que atraviesa España

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

Exsecretario de Estado de Igualdad con Rajoy y actual secretario de Programas de Génova, de la mano de Pablo Casado, Mario Garcés (Jaca, 1976) despliega una dialéctica apabullante. Político metido a escritor y haciendo ahora sus 'pinitos' como actor -acaba de terminar un cameo junto a Leo Harlem en la película 'Perdiendo el Este'- presenta hoy en Logroño su libro 'Historias de España que nadie te había contado' una aproximación al pasado a partir de la selección de un conjunto de episodios de los últimos cinco siglos.

- ¿Cuál diría que es el capítulo de España más oscuro?

- La historia de España es una combinación de timos y de hitos. Muchos personajes históricos forman parte de los repertorios de los libros de historia oficial de nuestro país, pero, sobre todo, a quien destaco en la obra es a aquellos personajes que han hecho de la historia de España algo importante. Personajes menos conocidos que bracean durante siglos en la historia de nuestro país y que conforman ese yo colectivo que es España. Por tanto, historias escondidas pero historias de personajes menos conocidas que dan realidad y sentido a lo que es España ahora.

«España no tiene como enemigo a Cataluña, otra cosa es que el nacionalismo haya convertido al Estado en una especie de enemigo»

- ¿Cómo definiría el capítulo que se está escribiendo ahora de la historia de España?

- Un capítulo con gran confusión sociológica política, un momento de debilitamiento de ese vínculo afectivo que nos ha dado tanto en los últimos años. Estamos viviendo un momento en el que es necesario recuperar el pulso de la unidad y para esto es bueno conocer la historia conjunta de nuestro país porque es un patrimonio único, es nuestro caudal de conocimiento. Son momentos, sobre todo, en los que se intenta rectificar, falsear la historia, se utiliza la historia a veces con un contenido falsario con el objetivo de crear una especie de imaginario colectivo que no existe. Por tanto, momento convulso, momento de confusión, momento crítico en algunos casos. Hace cien años se escribió Luces de Bohemia e iban caminando el marqués de Bradomín y Rubén Darío en torno a una tumba, que podría ser la tumba de Franco, hablaban de los fondos reservados, de los tumultos de la semana trágica de Barcelona, hablaban de presos y de la ley de fugas y cien años después estamos prácticamente igual.

- La historia se repite...

- Sí, el caso de Luces de Bohemia es un caso muy representativo porque era una sátira, una especie de visión contrastada y opaca de la realidad política y social del momento y cien años después vemos que en algunos aspectos seguimos igual.

- Usted ha dicho que España no tiene enemigos externos, pero ¿internos? ¿Sería Cataluña uno de ellos?

- No. España no tiene como enemigo a Cataluña, otra cosa es que el nacionalismo catalán haya convertido a la centralidad política, al Estado, en una especie de enemigo. Nosotros, como Estado, no hemos tenido necesidad de buscar ningún enemigo externo. Somos una nación próspera que ha avanzado y, sin embargo, ha habido algunos nacionalistas que utilizando las comunidades autónomas como justificación lo que han hecho es tensar la relación con el Estado convirtiéndolo en su enemigo exterior. Es una forma de buscar un rival para crear esa estructura de enfrentamiento.

- ¿Debería el PP replantearse su estrategia tras la irrupción de Vox en Andalucía?

- Creo que en estos casos, como en un equipo de fútbol, nosotros jugamos porque tenemos claro cuál es nuestro ideario, cuáles son las personas que formamos parte de este proyecto y no tenemos que adaptar nuestra estrategia ni nuestro modelo a otros. Nosotros tenemos claro cuál es nuestro concepto, una España compuesta, descentralizada pero que necesita obligatoriamente volver a conformar una especie de yo colectivo afectivo que se ha ido resintiendo a lo largo de los últimos años. La unidad de un país y ese propósito de patrimonio común político se tiene que trabajar diariamente y se ha debilitado mucho. Tenemos un modelo claro, tenemos un modelo de derecha liberal perfectamente concebido y son los demás los que tienen que buscar su espacio político. Nosotros lo tenemos muy claro, tenemos un nuevo liderazgo muy bien asentado. Algunos se están adaptando diariamente porque el relativismo político de algunas formaciones políticas que se levantan liberales y se acuestan socialdemócratas es digno de un tratado, pero de otro tipo de especialidad.