Y al fondo, el debate sobre el modelo de financiación

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

El proyecto de Presupuestos del 2019 que finalmente el Gobierno de La Rioja retiró se presentó como una propuesta basada en el crecimiento «moderado, pero sólido y sostenido», de la economía, «la creación de empleo, el equilibrio presupuestario, la consolidación de los servicios públicos y la calidad de nuestro sistema de deuda». Un proyecto en el que el aumento de la recaudación por los impuestos ligados a la actividad económica chocaba con la penalización que sufre La Rioja por el sistema de financiación autonómica que, a juicio de Ejecutivo regional «debe reformarse de forma urgente» por despreciar el despoblamiento como criterio a tener en cuenta en el reparto de los fondos.

Las Cuentas públicas se diseñaron tomando como referencia las previsiones de crecimiento económico ajustadas por el Ministerio de Economía del 2,1%. En este sentido, el Ejecutivo estimaba que este año obtendría unos ingresos por operaciones no financieras de 1.235 millones, el 4,4% más, porque «la economía muestra un crecimiento moderado, sólido y sostenido». Además, la previsión es que aumentase la recaudación por impuestos ligados directamente con la actividad económica (IRPF, IVA y Especiales), que manifiestan un comportamiento «muy saludable», lo que contrastaba con los ingresos que estimaban del sistema de financiación autonómica. A pesar de que las entregas a cuenta crecían el 3,4% hasta los 978,7 millones, la partida del Fondo de Garantía se retraía el 30,5%. Una perversa consecuencia del actual sistema de financiación.