El fiscal reitera su petición de 17 años para el acusado de intentar matar a su expareja

La letrada de la defensa apela a la presunción de inocencia de su cliente y sostiene que «no hay pruebas» y que «no se ha demostrado nada»

LUIS J. RUIZ LOGROÑO.

Tres opciones tiene sobre la mesa la Audiencia Provincial una vez concluido el proceso contra L.A., el joven colombiano acusado de intentar matar a su expareja en Arnedo en septiembre del año pasado. Dos las plantea el Ministerio Fiscal: la primera, la que ha venido manteniendo desde su primer escrito de acusación, es la de condenar a L.A. a 17 años de prisión por un delito de allanamiento de morada en concurso con el de asesinato en grado de tentativa, otro de quebrantamiento de condena y uno de amenazas graves además de 900 euros de multa por dos de lesiones leves; la segunda, formulada tras la retirada de la acusación de la víctima, pasaría por sustituir el intento de homicidio por un delito de lesiones cometidas con medio peligroso y con el agravante de abuso de género manteniendo el resto de delitos. En ese caso la pena sería de 10 años de prisión. La tercera de las alternativas es la que postula la abogada de la defensa: la libre absolución del acusado con todos los pronunciamientos favorables.

En su informe de conclusiones, el Ministerio Fiscal lamentó que la víctima «retirara de manera sorpresiva la acusación» y consideró que, si bien no expuso los motivos, «existe la sospecha de que se derive del miedo que tiene al acusado». En todo caso, dijo que sus declaraciones en sede policial y judicial «no son nulas» sino medios de investigación que pueden ser aderezados con la prueba realizada en las tres sesiones del juicio. A partir de ahí, además de restar toda la credibilidad a los testigos aportados por la defensa -«eran amigos íntimos que venían a declarar a su favor»- enfatizó el valor del testimonio de la hermana de la víctima, también, presuntamente, agredida. «Explicó que cuando cogió el cuchillo dijo 'ni para mí ni para el diablo'. Es un 'la maté porque era mía'. El golpe fue hacia el pecho y la víctima tuvo que poner el brazo para evitar un daño letal», explicó antes de sostener que la embriaguez de L.A. no era de relevancia.

LAS PETICIONES

uMinisterio Fiscal
Solicita una condena de 17 años por un delito de allanamiento de morada (2) en concurso con el de asesinato en grado de tentativa (12), otro de quebrantamiento de condena (1) y uno de amenazas graves (2). Alternativamente, una de 10 años en la que sustituye el intento de asesinato por un delito de lesiones con arma peligrosa y agravante de abuso de género (5 años) y mantiene el resto de los delitos. En ambos casos 900 euros de multa y 600 de indemnización a la hermana de la víctima.
uDefensa
Libre absolución del acusado.

El Ministerio Fiscal también se aferró a las presuntas amenazas vertidas por el acusado en la vía pública horas antes de los hechos -«les advirtió de que algún día tendrían que volver a Colombia y que tenía la 'plata' preparada para contratar a un sicario»- y, sobre todo, al intercambio de mensajes de Whatsapp con un amigo en el que, supuestamente, reclamaba un arma.

La defensa, más allá de una perorata inicial en la que cargó contra la prensa por reflejar lo acontecido en la sesión anterior, reclamó la «presunción de inocencia» de su cliente ya que, dijo, «los hechos se tienen que demostrar». En su intervención alegó incongruencias temporales en los hechos presentados y defendidos por el Ministerio Fiscal y en las declaraciones de varios de los testigos, que no coincidieron, explicó, ni en las calles en las que participaron de manera indirecta en los hechos ni en las personas a quienes socorrieron.

«La acusación tiene que demostrar los hechos y con la prueba practicada no se han acreditado», dijo la abogada, que poco antes ya había sostenido que el trabajo realizado por los agentes de la Guardia Civil fue deficiente. «Falló la instrucción desde el principio. No hubo control del jersey manchado de sangre del acusado, no se cotejó esa sangre ni la de los pañuelos que aparecieron en la vivienda...», incidió.

A ello sumó otros argumentos como el hecho de que el cuchillo estuviera lavado cuando llegaron los agentes de la Guardia Civil, la propia existencia de pañuelos teñidos de sangre cuando las víctimas aseguraron haber salido a la carrera del piso o las escasas manchas de sangre en la vivienda. Además, abrió la posibilidad de que todo respondiera a un plan de la víctima. «Se lo pudo hacer su hermana. Un plan entre ambas».

«Me declaro inocente. Espero que se haga justicia», completó el acusado al cierre de la última sesión.

 

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