El fiscal pide 17 años de cárcel para un acusado de intentar matar a su expareja

La Audiencia Provincial de Logroño juzga mañana a un individuo que vulneró una orden de alejamiento para atacar a su víctima con un cuchillo en presencia de dos niños

LA RIOJA LOGROÑO.

Los tiempos judiciales han querido que mañana, unas horas después de la celebración del Día Mundial contra la Violencia de Género, la Audiencia Provincial examine un caso que sucedió en La Rioja hace poco más de un año: un individuo, previamente condenado por un delito de lesiones «en el ámbito de la violencia contra la mujer», vulneró su orden de alejamiento para abordar a su expareja en plena calle, seguirla hasta su domicilio y, según el escrito de acusación, tratar de matarla con un cuchillo en presencia de dos niños.

El 10 de marzo del año pasado, L.A. fue condenado en sentencia firme por el juzgado de lo Penal número 1 de Logroño: le impusieron un año y 9 meses de prisión por lesionar a su pareja, D.M. Además, le impedían comunicarse con ella y acercarse a ella a una distancia inferior de 150 metros durante 2 años y 9 meses.

EL CASO

uPrimera condena
El 10 de marzo de 2017, L.A. fue condenado por un delito de «lesiones en el ámbito de la violencia contra la mujer» a 1 año y 9 meses de prisión y 2 años y 9 meses de alejamiento de su víctima.
uEl momento
El 2 de septiembre, al ver desde un bar a su expareja paseando por la zona, el acusado salió gritando que la iba «a matar».
uEl lugar
Según el relato del fiscal, el imputado las siguió y consiguió introducirse en el domicilio cuando la hermana de la víctima bajó la basura al contenedor. Subió a la casa, se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo y presuntamente se avalanzó sobre la mujer, hiriéndola en el brazo izquierdo.
uEl delito
Además del allanamiento de morada, la Fiscalía le acusa de tentativa de asesinato por entender que el acusado quería clavarle a su expareja el cuchillo en el pecho, aunque un movimiento de la mujer lo evitó.

Pero, según el relato de la Fiscalía, el procesado incumplió la orden de alejamiento el 2 de septiembre de 2017. Cuando estaba sentando en un bar, L.A observó que su expareja paseaba por la zona con su hija, su hermana y su sobrina. Entonces les gritó: «Esto no va a quedar así, vas a pagar todo lo que me estás haciendo, te voy matar, ustedes tienen familia, ustedes tienen que ir a Colombia». Ante los gritos, D.M. y sus parientes decidieron abandonar el lugar y marcharse a su domicilio.

Cuando llegó al hogar, la hermana de la víctima decidió bajar la basura. Mientras la descargaba en el contenedor, dejó abiertas tanto la puerta del portal del edificio como de la vivienda. Siempre según el relato del Ministerio Fiscal, el procesado, que las había estado siguiendo, aprovechó el descuido para entrar en el piso. La hermana, que lo vio introducirse en el edificio, fue detrás de él para avisar a D.M.

El procesado entró en casa, se dirigió a la cocina, cogió de la encimera un cuchillo de 13 centímetros de hoja y se dirigió a su expareja «con ánimo de acabar con su vida». Presuntamente, L.A. esgrimió el cuchillo y trató de clavárselo en el pecho mientras gritaba: «Ni para mí ni para el diablo». D.M. consiguió apartarse e interpuso el brazo izquierdo, en el que impactó finalmente el cuchillo.

«Vais a morir todos»

En ese instante, tal y como relata el fiscal, la hermana de la víctima se interpuso entre ella y el procesado. El acusado presuntamente la empujó, forcejearon, ambos cayeron al suelo y L.A. la agarró por el cuello mientras gritaba: «Aquí vais a morir todos». Las dos mujeres consiguieron finalmente zafarse del agresor, cogieron a los dos menores y abandonaron la vivienda corriendo mientras el acusado les perseguía. Al llegar a la calle, las víctimas pidieron auxilio a los transeúntes, que consiguieron interceptar al acusado.

El Ministerio Fiscal indica que ambas mujeres presentaron heridas fruto del ataque: D.M. con una cuchillada en el antebrazo izquierdo, que requirió la aplicación de puntos de sutura y su hermana, con diversos traumatismos. El juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Calahorra, al conocer los hechos, decretó, en un auto fechado el 4 de septiembre, la prisión provisional sin fianza de L.A., así como la prohibición de comunicarse «por cualquier medio» con su expareja.

Con su actuación, L.A. incurrió, a entender de la Fiscalía, en varios delitos: uno de allanamiento de morada en concurso con otro de asesinato en grado de tentativa; dos de lesiones leves; otro más de quebrantamiento de condena; y finalmente uno de amenazas graves. En el caso del asesinato en grado de tentativa concurriría, según el fiscal, la circunstancia agravante de parentesco. Por todos estos delitos, la acusación pública reclama la imposición de 17 años de cárcel: 12 por el intento de asesinato; dos por el allanamiento de morada; otros dos por las amenazas graves; y uno más por haber quebrantado la condena. Además, se reclama que el acusado no pueda acercarse a 500 metros de la víctima durante 15 años y tampoco podrá comunicarse con ella «por sí mismo o a través de terceras personas».

El fiscal reclama que, de acuerdo con lo dispuesto en el Código Penal, una vez que el acusado haya cumplido las tres cuartas partes de la pena, acceda al tercer grado o se le conceda la libertad condicional el juez proceda a sustituir la pena de prisión por la expulsión de España durante un periodo de diez años.

 

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