Los no firmantes insisten en que el momento pedía más prudencia

Fernando Salamero, con José Luis Lapuente. :: Miguel Herreros/
Fernando Salamero, con José Luis Lapuente. :: Miguel Herreros

Bodegas Familiares recuerda que no se plantará hasta el 2020, con lo que «había margen para decidir el año próximo con hechos y no con hipótesis»

A. GIL LOGROÑO.

Bodegas Familiares de Rioja, la Asociación de Bodegas Centenarias y Tradicionales (ABCT) y Abra, por el sector comercial, y UPA-Rioja y la UAGA alavesa no suscribieron el documento. Juan Carlos Sancha, vocal de Bodegas Familiares, quiso dejar claro que «con 265 millones de ventas interanuales y una cosecha amparada de 480 millones de kilos, no era el momento de aprobar nuevas plantaciones». En este sentido, lamentó que no se mantuviese el 'aislamiento' a Grupo Rioja: «No tiene sentido plantar en el 2020, como se ha acordado, y tomar ahora la decisión sobre hipótesis de ventas cuando podía decidirse sobre hechos el año próximo». Sancha rescató como «único punto positivo» la reducción de rendimientos al 101% y 71% e insistió en que «necesitamos una gran denominación y no una denominación grande, lo que implica crecer en valor antes que en superficie».

Begoña Jiménez, vocal de ABCT, coincidió en que «no es el momento de decidir sobre las plantaciones y más cuando había margen para decidirlo más adelante». «Nosotros lo que queremos no es que la uva sea más barata, sino que sea mejor, y este acuerdo no va en esa línea».

Tomás Latasa, secretario general de UPA, mostró su preocupación por cómo afectarán las nuevas plantaciones a los precios de la uva en el futuro a corto y medio plazo y denunció también los «incumplimientos» del Grupo Rioja. «No han respetado el acuerdo que firmaron con nosotros el año pasado ni tampoco el estudio que encargó el Consejo Regulador a Emilio Barco, que dejó bien claro que si las ventas bajan no hay escenario posible de crecimiento vegetal». «Para qué encargamos los estudios entonces», denunció.

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