Los fantasmas del callejero

La calle decicada a José Antonio P. Rivera, en Albelda. /Miguel Herreros
La calle decicada a José Antonio P. Rivera, en Albelda. / Miguel Herreros

El Ministerio de Justicia conmina a diez municipios riojanos a cambiar los nombres franquistas..., aunque muchos ya lo habían hecho

Pío García
PÍO GARCÍALogroño

El GPS conduce a los cronistas a la Travesía del Generalísimo, en Hervías. Las voces metálicas van indicando «gire a la derecha» y «gire a la izquieda» hasta que el coche acaba en una bocacalle cerrada por una alambrada. «Destino alcanzado», proclama ufano el aparato. Dejan el vehículo aparcado junto a una nave vacía, con los cristales rotos y el aspecto de haber sufrido un ataque nuclear. La travesía, que en su momento parecía unir dos carreteras (la LR-326 y la LR-309), ha quedado truncada en su tramo final. A la derecha, hay un terreno lleco asfixiado por la maleza. A la izquierda, hay varias casitas de una o dos alturas. Una la están reformando. Hace sol y buena temperatura: un magnífico día de invierno. En la calle vecina, una señora está conversando con el conductor de un camión que descarga combustible.

- ¿La Travesía del Generalísmo, dice usted? No tengo ni idea. Sé que ésta era la calle de Amando Fernández, aunque quitaron la placa y no la han repuesto. Pero no me suena que haya ninguna calle con este nombre en el pueblo.

p Hervías. La supuesta Travesía del Generalísimo, aunque no hay placas y nadie en el pueblo la conoce por ese nombre.
p Hervías. La supuesta Travesía del Generalísimo, aunque no hay placas y nadie en el pueblo la conoce por ese nombre. / Miguel Herreros

Los cronistas deciden tomarse un café en el Casino antes de resolver el misterio. Enfrente queda el Ayuntamiento, un edificio gigantesco, con los muros pintados de color vino. Por la televisión están echando el juicio del 'procés' y los contertulios hablan a voz en grito. Mientras apuran su cortado, entablan conversación con José, el camarero. El periódico publicó el miércoles que el Ministerio de Justicia había mandado sendas cartas a todos los municipios riojanos con vestigios franquistas en su callejero. Entre ellos, y según el listado del INE, aparece Hervías.

- Cuando salió eso en LA RIOJA, la gente venía y lo comentaba, pero nadie sabía dónde estaba esa calle. Igual se referían a la de aquí, pero hace años que se llama Avenida de La Rioja.

- En el GPS ponía que quedaba aquí al lado, una calle pequeñita.

- Pues ni idea.

En el Ayuntamiento, el estupor es similar: «Hemos pedido que nos lo aclaren porque aquí no hay símbolos ni placas ni nada», se quejan. Al parecer, en el Instituto Nacional de Estadística figura como dedicada al Generalísimo una travesía sin nombre -apenas cien metros-, perpendicular a la Avenida de La Rioja y a la calle Amando Fernández.

La sorpresa de Hervías es compartida por otros municipios riojanos que han aparecido en esta lista negra. En Pradejón se confiesan ya «molestos». Desde hace décadas no hay ninguna calle ni plaza dedicada a Primo de Rivera, pese a la insistencia del INE, del Ministerio de Justicia o de Compromís, el partido que ha liderado la eliminación de vestigios franquistas del callejero. «Todos los años nos dicen que tenemos un símbolo franquista y todos los años respondemos que no», lamenta el alcalde, Óscar León. «No es cierto. Y, si no se lo creen, que vengan de una vez a comprobarlo y así salen de dudas». En El Villar de Arnedo también se han visto involucrados en la polémica por un culpa de una presunta calle dedicada a Calvo Sotelo. «Aquí no hay ninguna placa ni nada», insisten en el Ayuntamiento. «Quizá el error nazca del catastro, donde puede que aún figuren domicilios antiguos», apuntan. El municipio ya ha pedido oficialmente tanto al INE como al Ministerio de Hacienda, del que depende la Dirección General del Catastro, para que eliminen cualquier referencia anticuada que pueda existir.

En la otra punta de La Rioja, en Baños de Río Tobía, también están que trinan. Al llegar al pueblo, los cronistas creen que por fin han acertado porque pasan al lado de la calle Calvo Sotelo. Hay una placa azul que así lo indica. De manera que aparcan cerca de la plaza Mayor y se encuentran a unas señoras que están sentadas al sol.

- Perdonen, ¿podrían indicarme por dónde se va a la calle Primo de Rivera?

- ¿De aquí?

- Sí.

- Pues no sé; no nos suena. Pregunten en el Ayuntamiento, que está aquí al lado.

Obedientes y un poco escamados, los forasteros preguntones entran en la Casa Consistorial, un hermoso edificio barroco decorado con escudos eclesiásticos. En cuanto se presentan y les hablan del INE y del Ministerio de Justicia, los funcionarios les reprochan que hayan publicado que en Baños quedan vestigios franquistas.

-Podían haber preguntado antes.

-A eso hemos venido. De todos modos, era una nota oficial del Ministerio de Justicia y ya ve...

En ese momento, las funcionarias de Baños de Río Tobía sacan un fajo de comunicaciones oficiales remitidas hace medio año. Van dirigidas a la Presidencia del Senado, al senador de Compromís Carles Mulet, a la Gerencia Regional del Catastro, al Instituto Nacional de Estadística y a la Oficina Principal de Correos. En todas dice lo mismo: se comunica urbi et orbe que, en un pleno del 6 de julio de 2018, se acordó cambiar la calle Calvo Sotelo por la calle Presidente Calvo Sotelo.

- ¿Y el cartel?

- Está encargado, pero no nos ha llegado todavía.

- ¿Y la calle Primo de Rivera?

- ¡Por Dios; esa se cambió hace treinta años! Ahora es la calle Real.

Como, pese a las tres décadas transcurridas, no todo el mundo parece haber acusado recibo, en las mismas cartas se lo recuerdan a todas las instituciones competentes. A ver si toman nota de una buena vez.

Tricio adelanta a Logroño

Los cronistas se marchan de Baños con las orejas gachas. Iban a hacer un reportaje sobre los vestigios franquistas en los pueblos riojanos y regresan con un palmo de narices. ¿Pero es que el INE no ha dado una a derechas? Al menos creen que en Tricio tienen el éxito garantizado. Cuando entran el municipio, les recibe un cartelón gigantesco del Plan E, ilegible y comido por el sol. Aparcan el coche junto a la calle Calvo Sotelo y caminan hacia el Ayuntamiento, emplazado en la plaza del Generalísimo, aunque no hay placa que lo atestigüe. «La robaron hace tiempo y no la hemos repuesto», explica el alcalde, Carlos Benito. Todavía es perceptible el hueco en la pared. Al fondo se adivina la calle General Mola. Los tres nombres están ya sentenciados. Un pleno celebrado el pasado jueves aprobó su sustitución: San Miguel, advocación titular de la parroquia, dará nombre a la plaza y a una calle, y Leopoldo Calvo Sotelo sustituirá a su tío José, como en tantos otros sitios. Sin embargo, sobre la fachada de la iglesia, persiste una lápida de piedra blanca que dice: «Por Dios, por la España de Franco, la doctrina de José Antonio, dieron su vida en los frentes de batalla los hijos de Tricio (siguen seis nombres)». Aunque eso, como recuerdan en el pueblo, es cosa de la Iglesia.

p Tricio. La Plaza del Generalísimo, el hueco de cuya placa aún es visible, se acaba de convertir en Plaza de San Miguel.
p Tricio. La Plaza del Generalísimo, el hueco de cuya placa aún es visible, se acaba de convertir en Plaza de San Miguel. / Miguel Herreros

Al menos en cuanto a los vestigios franquistas del callejero, Tricio ha adelantado a Albelda, Logroño y Alfaro. En la parte vieja del municipio del Iregua aún se mantiene -larga y empinada- una calle dedicada a «José Antonio P. de Rivera». Lleva hacia la plaza de España, en la que también desemboca la calle Calvo Sotelo. Su retirada viene exigida por la Ley de Memoria Histórica, según recuerda el Ministerio de Justicia, y negarse a ello puede acarrear consecuencias, entre ellas «la retirada de subvenciones o ayudas públicas». En Albelda ya se han cambiado algunas calles, aunque con cuentagotas, diríase que a regañadientes: la dedicada al General Franco sobrevivió hasta enero del 2017, cuando se convirtió en calle La Carrera, y en el 2014 la plaza dedicada a los «héroes del Alcázar» acabó con el nombre del actor Javier Cámara, hijo de la villa.

Así que, al final, Logroño puede ostentar sin gran competencia el título de ciudad riojana más remolona a la hora de limpiar su callejero de referencias franquistas. En el listado del INE figuran dos nombres sangrantes: el del general Sanjurjo y el del general Yagüe. El primero iba a liderar el golpe (pero falleció en accidente de aviación); y el segundo, alias 'El carnicero de Badajoz', miembro de Falange y filonazi, fue uno de los más destacados militares de las tropas franquistas, aunque luego se las tuvo tiesas con el dictador y acabó como gobernador militar de Burgos.

p Logroño. General Yagüe, una de las ocho calles franquistas cuyo cambio queda pendiente.
p Logroño. General Yagüe, una de las ocho calles franquistas cuyo cambio queda pendiente. / Miguel Herreros

En esta ocasión, la Dirección General de la Memoria Histórica no solo acierta, sino que se queda corta. La capital ya acordó en un pleno del año 2015 el cambio de 17 calles, pero la sustitución se ha ido haciendo por lotes. De aquel listado, quedan todavía ocho pendientes: Yagüe, Sanjurjo, Víctor Pradera, García Morato, Antonio Sagastuy, Milicias, Jorge Vigón y Alférez Provisional. Fuentes municipales confirman que se ha recibido la carta del Ministerio de Justicia y que han contestado diciendo que «están cumpliendo» la Ley de Memoria Histórica. «Las calles que quedan se cambiarán, como las otras -puntualizan-, aunque no hay un plazo concreto». Metidos ya en harina electoral, todo hace indicar que la tarea quedará pendiente para la próxima legislatura.

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