Los famosos vecinos del Centro Riojano

Los famosos vecinos del Centro Riojano

Simeone se muda al monumental edificio de la madrileña calle Serrano, donde ya vive la heredera de Zara | El antiguo patrón del imperio cervecero mexicano Modelo ocupa también dos plantas del céntrico inmueble

Jorge Alacid
JORGE ALACIDLogroño

Algunos edificios disponen de su propia historia. Construida a partir de las vivencias de quienes los han ido habitando, que protagonizan biografías tan memorables que buena parte de ellas acaban por contaminar esos metros cuadrados donde fueron felices o desdichados. Donde la historia de esas paredes se mezclan con sus propios avatares, hasta configurar una fisonomía donde no se termina de saber cuál es el relato particular de cada inmueble y cuál el de quienes lo pueblan: así ocurre, por ejemplo, con el caserón imponente donde tiene su sede madrileña el Centro Riojano. Un coqueto edificio en la céntrica calle Serrano que cuenta con un vecindario de postín: a Marta Ortega, heredera del mago de Zara, se le acaba de unir como vecino Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. Una operación inmobiliaria con cifras de vértigo. Tan mareantes como la propia vida del edificio.

Marta Ortega

La herededera del patriarca de Inditex adquirió un piso en la planta superior del edificio el año pasado, luego de que el Centro Riojano rechazara su oferta inicial para hacerse con la primera planta donde se ubica su sede.

Carlos Fernández González

Antiguo dueño de un imperio cervecero en México, vendió la firma Modelo en el 2012 por unos 20.000 millones, informa el diario Cinco Días. Desde entonces, administra a través de otra empresa distintas propiedades inmobiliarias.

Diego Simeone y Carla Pereyra

La pareja formada por el entrenador del Atlético de Madrid y la modelo argentina han comprado la planta baja: según ABC, tras desembolsar tres millones de euros por un piso de unos 400 metros.

Porque hay historias que parecen un cuento. Uno de esos relatos que contaban las abuelas a la luz de la lumbre, más o menos en la época en que se levantó el emblemático edificio del barrio de Salamanca. Érase una vez... Érase un castizo negocio llamado 'El escudo de Sevilla', propiedad de un riojano insigne, Benito Adán. A la sazón, presidente del Centro Riojano. Que plantaba sus reales justo en la acera de enfrente del edificio. Don Benito salía un día tras otro a la puerta de su comercio y divisaba aquel primer piso en venta al otro lado de la calle, mientras cavilaba y cavilaba. Qué estupendamente serviría esa casa como sede para el Centro Riojano, mascullaba para sus adentros nuestro hombre. Y no dejaba de cavilar.

Eran los años en que la entidad disponía de músculo financiero, los años locos del bingo que regentaban en la plaza Benavente, en el corazón de Madrid. Así que saneadas sus arcas, parecía llegada la hora de mudarse desde su anterior emplazamiento en la calle Pizarro hasta unas estancias más acordes con el rango que los riojanos empadronados en la Villa y Corte merecían. Así que luego de muchas dudas, algunas conversaciones y varias visitas al banco (y al notario), el Centro Riojano logró hacerse con la propiedad de que ahora disfruta: corría el año de 1984 cuando la mudanza se concretó y desde entonces esos elegantes metros cuadrados alojados en la 'Manzana de Oro' de Madrid sirven como embajada de La Rioja en la capital del Reino.

El imponente caserón del barrio de Salamanca se llevó el Premio Nacional de Arquitectura en 1923 || La sede del Centro Riojano se trasladó a Serrano 25 en 1984, desde su antiguo emplazamiento en la calle Pizarro, tras desembolsar 60 millones de pesetas

Prosigue la historia. Porque aquel Centro Riojano era uno muy distinto al actual. Más anclado en el pasado, igual que el edificio que albergaba su sede era también el mudo testigo de otra época. Un venerable caserón con bastantes desconchados, que el paso del tiempo amenazaba con empeorar. De modo que llegó la hora de hacer magia: el centro de Madrid se fue galvanizando, la calle Serrano (y todo el barrio de Salamanca) se convirtió en el sitio-donde-hay-que-estar y un edificio de estas características, tan señorial y además haciendo esquina, se convirtió en un imán. Llegó el desembarco de famosos. Marta Ortega, cuyo papá se acababa de hacer con el inmueble de la otra esquina para emplazar sus oficinas centrales, puso sus ojos sobre el vecino edificio. Llamó al timbre (por persona interpuesta) del Centro Riojano y lanzó una oferta. Una de esas que no se pueden rechazar. Pero que le rechazaron: ya se ha advertido arriba que algunos edificios tienen historia. Resulta que también tienen principios: cualquiera no vale como vecino.

Porque el Centro Riojano declinó vender su sede. Alegó entonces, como ya publicó Diario LA RIOJA en noviembre pasado, que aceptar la oferta que presentó Amancio Ortega a través de una de sus empresas condenaba a la entidad que entonces presidía Pedro López Arriba a peregrinar por Madrid en busca de un emplazamiento semejante. Lo cual era casi misión imposible, claro. Así que la junta directiva respiró hondo. Tragó saliva y rechazó nada menos que 10 millones de euros. Porque la oferta del patrón de Inditex se limitaba a hacerse sólo con la primera planta primera del inmueble (el elegante edificio que ganó en 1923 el Premio Nacional de Arquitectura), lo que dejaba fuera de la negociación el resto de posesiones que también detenta la entidad en ese mismo inmueble: la antigua carbonera, las viejas cocheras y el torreón, propiedades que hubieran elevado el monto total de la operación hacia el entorno de los 15 millones de euros. Era un regalo envenenado. Aceptar el dinero equivalía casi a expedir el certificado de defunción del Centro Riojano.

El edificio

'Manzana de Oro'. Ubicado en la esquina de Serrano con Hermosilla (barrio de Salamanca), el edificio donde tiene su sede el Centro Riojano se levantó en 1923. Fue Premio Nacional de Arquitectura.

Final feliz. Mejor dicho, un final ejemplar, teniendo en cuenta que resistir al español más rico según Forbes era tarea complicada. En su momento, esa sede había costado 60 millones de pesetas, así que renunciar a 2.500 millones de la antigua moneda tiene su mérito. López Arriba cedió la presidencia a José Antonio Rupérez, el edificio sigue estupendo de salud y ahora aloja a nuevos miembros del Gotha nacional. Por ejemplo, Diego Simeone. Según cuenta el diario ABC, el técnico del Atlético de Madrid acaba de mudarse a la primera planta del inmueble. Todita para él. Más de 400 metros cuadrados, que le han salido por unos tres millones de euros, según cuenta el rotativo madrileño. Por el edificio, las gentes del Centro Riojano han visto ya supervisando las obras de adaptación a su pareja, la modelo argentina Carla Pereyra, con la pequeña que nació fruto de su relación con el entrenador argentino.

Moraleja. No sólo de famosos habituales de la prensa del corazón se alimenta el censo del número 25 de la calle Serrano. También lo habitan otras celebridades más discretas. Como Carlos González. Un nombre y unos apellidos que nada dirán a quien no los haya tecleado en Google. Pero si se ejecuta tan sencilla operación, la pantalla suministra una suculenta información. Este caballero mexicano, que ocupa dos plantas en plan dúplex del edificio, es el otro famoso vecino conocido. Antiguo patrón del imperio cervecero Modelo, que factura la popular y valiosa marca Corona, ejerce como esa clase de multimillonario con aversión a los focos. Debe vigilar esa manía: a medida que el famoseo siga conquistando el edificio, menos posibilidades tendrá de pasar inadvertido...

Fin de la historia. O no: a saber quién ocupa la segunda planta...

 

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