Enseñanza a dos ruedas

Profesores y estudiantes de distintas ingenierías componen el equipo UniRioja Motostudent. /  J. M.
Profesores y estudiantes de distintas ingenierías componen el equipo UniRioja Motostudent. / J. M.

La UR fabrica una moto eléctrica que competirá en octubre en el V Certamen Internacional Motostudent

EDUARDO GARCÍA/R.G.L.

El trabajo en los talleres de ingeniería de la Universidad de La Rioja no cesa estos días. «Tú me ves con la camisa, pero en cuanto os vayáis los medios nos ponemos el mono». Son palabras de Alberto Falces, profesor y responsable del equipo UniRioja Motostudent, que ayer presentó junto a sus nueve pupilos el prototipo de la moto eléctrica que están fabricando desde enero del 2017, para competir por tercera vez consecutiva en el certamen internacional que reúne a estudiantes de todo el mundo.

«Ahora salimos de papeles y números para enfrentarnos a un desafío real», explica Falces, para quien el reto es mayúsculo, ya que esta vez el equipo de trabajo es distinto al que le dio buenos resultados años anteriores -mejor innovación tecnológica en el 2016, por la caja de cambios, u octavo puesto en carrera en el 2014-.

La competición Motostudent se celebra en la primera semana de octubre en el circuito MotorLand de Alcañiz, Teruel. La carrera es la prueba principal y está dotada con 6.000 euros de recompensa: es el objetivo. Falces se excusa con humor, diciendo que otras veces se les resistió la victoria porque «el piloto pesaba demasiado». Esta vez han implementado cambios significativos para buscar el primer puesto del podio: chasis de fibra de carbono, mayor capacidad en las baterías, caja de cambios optimizada o impresión 3D de piezas. La organización les otorga motor, neumáticos, llantas y frenos, y el resto lo fabrican ellos con el apoyo de una veintena de empresas y entidades colaboradoras que les aportan experiencia y financiación.

«Ahora salimos de papeles y números para enfrentarnos a un desafío real»

La moto que usarán en competición está valorada en más de 100.000 euros, puede alcanzar los 215 kilómetros por hora y cuenta con una autonomía aproximada de 110 kilómetros. El certamen es muy serio, según la organización las 25 motos eléctricas que allí competirán siguen estándares similares a los de Moto3. Aunque profesores y alumnos coinciden en la importancia de innovar y aprender, «abandonamos la modalidad de gasolina y ahora solo competimos en eléctrica, buscamos un futuro más sostenible», cuenta Falces.

Juan Manuel Valoria y Julio Sacristán son dos estudiantes de ingeniería miembros del equipo. «Estamos muy satisfechos de aplicar los conocimientos de la universidad a algo real y aprender a trabajar en equipo». Aunque no pierden de vista la victoria, confían en que el día de la carrera «la moto salga como un tiro».

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