Dos empresarios invierten siete millones en enoturismo de lujo en Briñas, Haro y Logroño

Pedro Jiménez, en la terraza del hotel Tondón, en Briñas, junto al río Ebro. :: justo rodríguez/
Pedro Jiménez, en la terraza del hotel Tondón, en Briñas, junto al río Ebro. :: justo rodríguez

La sociedad rehabilita el Palacio Tondón como hotel de cuatro estrellas y construirá un embarcadero para un barco fluvial por el Ebro

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Siete millones de euros. Es la cifra que llevan invertida desde el año pasado dos empresarios que han constituido la sociedad Grupo Hotel Briñas, con la que entran de lleno en el enoturismo del lujo con varios proyectos en marcha y otros en mente de cara a los próximos años. El hotel Palacio Tondón de Briñas ocupa ya un lugar destacado en el segmento de lujo del enoturismo de Rioja, con una espectacular rehabilitación de un edificio histórico que los dos empresarios encontraron abandonado: «Lo de Briñas fue un flechazo; vimos el entorno, el paisaje, con la piedra, los viñedos históricos [el meandro del Tondón enfrente] y el Ebro y supimos que era el lugar», explica Pedro Jiménez, uno de los socios de la promotora.

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El hotel es una realidad desde el pasado verano: «No tenemos excesiva prisa en darnos a conocer pero ya tenemos muchas reservas y todo está funcionando de maravilla». «De hecho -continúa el empresario-, abrimos sin estar todo terminado porque nos lo pidieron las bodegas para la Cata del Barrio de La Estación y será a partir de ahora cuando estemos a pleno funcionamiento». El Palacio Tondón es un espectacular edificio histórico, que forma parte de un conjunto de casas solariegas de los siglos XVI y XVII de la pequeña localidad riojalteña, convertido ahora en un cuatro estrellas de 33 habitaciones, varias de ellas suites, y con el Ebro como protagonista.

La terraza del hotel se ubica sobre el precioso meandro por el que entra el río madre en la Denominación de Origen y, para el año próximo, contará con un embarcadero para un pequeño barco eléctrico: «Tenemos ya los permisos de Haro y Briñas, y estamos hablando con la Confederación Hidrográfica; la idea es construir un propio embarcadero con un barco que, de paseo, llevará a los clientes a los calados históricos del Barrio de la Estación».

JUSTO RODRÍGUEZ

Una propuesta de lujo que Pedro Jiménez tiene claro era una necesidad en La Rioja: «Hay turistas que visitan la región, sus preciosas bodegas y viñedos, pero que se alojan en Bilbao o San Sebastián». «Aspiramos -continúa- a ese 10% del turismo, al lujo, y la verdad es que, desde el inicio, estamos teniendo resultados sorprendentes».

Calado y restauración

El hotel cuenta también con un impresionante calado rehabilitado, a ras del mismo Ebro, donde el cliente puede degustar los vinos de la amplia oferta de Vinoteca El Tondón. La sociedad Grupo Hotel Briñas no ha reparado en gastos y, además de 'fichar' gente experimentada para la atención del complejo, ha hecho una gran apuesta gastronómica para su restaurante: «Contamos con David Mosquera, un joven y prometedor cocinero de origen peruano que viene del Asador Etxebarri, que cuenta además con el asesoramiento de Miguel Caño, exjefe de cocina de Mugaritz, y de Llorenç Sagarra, también con trece años de experiencia con Aduritz».

JUSTO RODRÍGUEZ

Pedro Jiménez, nacido en Bilbao, aunque residente en Madrid desde hace años, tiene también vinculación riojana: «Parte de mi familia es de Ezcaray y mi mujer desciende de Ollauri, de la familia Paternina». Profesionalmente, con su socio, han construido numerosos hoteles en todo el país: «Después de la crisis, decidimos seguir con los hoteles, pero empezar a ocuparnos también de la gestión», indica. «Tengo muchas vinculaciones con esta tierra -continúa- y estoy convencido de que se pueden hacer grandes cosas en un segmento, como el lujo, que tiene todavía un gran potencial de desarrollo».

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