De la EBAU a Santiago en 11 días

Los logroñeses, tras su llegada a Santiago de Compostela. :: I.L./
Los logroñeses, tras su llegada a Santiago de Compostela. :: I.L.

Ignacio Luzón, Óscar Díez, Óscar Marañón y Javier Cervantes queman el estrés de los exámenes pedaleando hasta la ciudad jacobea

ARANCHA JODRA/C.N.

Los cuatro amigos, alumnos de Marianistas, prometieron que nada más acabar la EBAU, antigua selectividad, como recompensa, cogerían sus bicicletas y realizarían el Camino de Santiago desde Logroño. Y así lo hicieron.

Un total de once días les costó llegar a la capital gallega. Ignacio Luzón resume que «la experiencia es única e irrepetible» y le gustaría «que mucha más gente se animara a realizar el Camino porque es increíble».

Antes de partir hicieron un curso de 'primeros auxilios de bicicleta' para sortear los «típicos problemas», como pinchazos en las ruedas. El logroñés recalca que su lema fue «todo lo que te puede pasar en el camino a alguien ya le ha pasado. Y todo lo que puedas pensar para solucionarlo, alguien ya lo ha pensado».

La esencia del Camino de Santiago es conocer gente «tanto de España como de otros países» cuenta, pero también permite «estrechar los vínculos con tus amigos y conocerles más a fondo». A su juicio, «es una suerte saber idiomas» para ser capaz de comunicarte con peregrinos de todas partes del mundo que «tienen historias increíbles que contar».

El logroñés recalca que «el camino es un cúmulo de sucesos espontáneos» y que «saca lo más profundo de cada persona que lo hace». Se trata de una «oportunidad única para reflexionar y conocerse a uno mismo y a sus limitaciones».

Hacer el camino en bicicleta «posibilita ir más rápido y visitar muchos más lugares», pero «esa rapidez es la misma que te priva de tener más calma para reflexionar y hablar durante el trayecto con el resto de viajeros», relata. El logroñés se decanta por realizar la travesía andando aunque, «lógicamente, es más largo y duro». Recomienda al resto de peregrinos que «estén abiertos a conocer a personas de otras culturas y a vivir experiencias nuevas porque el trayecto engancha». Al final, «sabes que vas a realizar el camino como mucha otra gente, pero nunca sabes lo que te vas a encontrar en él».

Ignacio señala también que «si la gente supiera lo económico que es, se animaría a ir». La mayoría de los albergues «están muy bien cuidados y disponen de ducha, cocina y microondas».

El recién graduado recalca que «es mucho mejor no ir por carretera. Es peligroso y hay muchos accidentes, el trayecto se puede realizar perfectamente en bicicleta sin necesidad de arriesgarse tanto». Y también tiene claro que «repetirá sin ninguna duda».

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