«Hay que dotar a la gente de herramientas para afrontar todo tipo de situaciones»

El experto aboga por proporcionar pautas generales a los chavales para que encaren las dificultades o los conflictosque aparezcan en sus vidas

P. HIDALGO LOGROÑO.

El acoso escolar constituye una de las principales inquietudes referidas a la juventud. Según el estudio coordinado por Fonseca, el 5,6% de los jóvenes riojanos aseguró que percibió situaciones de este tipo en su centro escolar varias veces a la semana (la media nacional asciende al 8-9%). En el caso del ciberacoso, el porcentaje cae al 2%.

-¿Debemos sentirnos preocupados por estos datos?

-En mi opinión, el acoso escolar no es el problema más relevante que tendríamos que afrontar. Porque otros como el suicidio tienen mucho más impacto en la vida de las personas y no se habla de ello ni se destinan tantos recursos. Sí que es verdad que en La Rioja la Consejería de Salud va a implantar este curso académico el primer programa de prevención del suicidio. En cambio, en materia de acoso escolar ya están los protocolos y la sensibilización instalada. Hay que seguir trabajando en este ámbito, pero también hay más áreas en las que trabajar. Abogo además por no abordar el acoso o el suicidio de forma aislada; puesto que está todo relacionado. Para ello, hay que dotar a las personas de herramientas que les permitan afrontar todas las situaciones.

-No obstante, el 71,9% de los adolescentes riojanos muestra niveles adecuados de bienestar emocional subjetivo. Aunque ellos se declaran más felices que ellas. ¿En el bienestar emocional también se produce una perspectiva de género?

-En todo hay perspectiva de género. Este tipo de comportamientos entran dentro de la diversidad humana. Y sin hacer comparaciones, cada uno se caracteriza por unas cuestiones, pero las mujeres tienden más hacia problemas emocionales y los hombres a los problemas conductuales. Yo tendería a hablar más de la diversidad de la salud emocional en las personas y que, en general, los chicos tienden más a problemas comportamentales o exteriorizantes (hacia fuera) y las mujeres suelen ir más hacia dentro. Estas diferencias no son ni buenas ni malas y pueden obedecer a un rol social o a la biología. O no.

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