Divulgando la epilepsia

Divulgando la epilepsia
Sonia Tercero

Unas 2.000 personas sufren en La Rioja la enfermedad | La Asociación Riojana de Epilepsia nace para prestar apoyo a las familias afectadas y acabar con el desconocimiento social en torno a la patología

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Las estadísticas siempre son eso, estimaciones más o menos precisas de los datos reales. Y con esa puntualización por delante, desde la recién creada Asociación Riojana de Epilepsia apuntan que en la región habría unos 2.000 pacientes de la enfermedad. Este jueves, en la víspera del día mundial de la patología, la asociación se presentó en sociedad con un doble objetivo: formar al conjunto de la sociedad en torno a la epilepsia –«un problema eléctrico de transmisión neuronal que puede afectar a cualquier persona», ilustran– y ofrecer el apoyo que necesitan las familias que la viven en primera persona.

«Cuando una persona se cae en la calle, muchos otros se acercan para prestarle su ayuda pero cuando se encuentran con un episodio de epilepsia se asustan y no saben qué hacer», explicaban este jueves los responsables de la entidad para alertar del desconocimiento general sobre esta enfermedad crónica y adelantar que ya tienen en cartera diferentes ideas y proyectos para ahondar en esa labor de divulgación. Precisamente ese es el objetivo de la campaña 'Un millón de pasos por la epilepsia' que, para hacer visible a la sociedad la necesidad de acortar los plazos para las primeras pruebas diagnósticas de la epilepsia, se celebrará este vienes en todo el país.

Ese primer paso en La Rioja lo han dado 30 familias que, animadas también por los dos neurólogos especializados del Servicio Riojano de Salud, han conseguido anular el vacío asociativo existente. «Hay muchas diferencias entre los afectados», apuntan desde la entidad, «y en ocasiones es el daño colateral de otra dolencia, en la que se focaliza la intervención». En todo caso, apuntan que «en la mayor parte de los pacientes, la toma de una pastilla les permite hacer vida normal pero hay un 15% de farmacorresistentes, que no tienen esa posibilidad».

En esos casos en los que los fármacos no tienen el efecto perseguido hay otras alternativas, explican desde la asociación, para evitar que un episodio de este tipo pueda suponer más riesgos para el paciente que los que de por sí implica. Así, el reto es ser capaz de prever la crisis epiléptica: «Hay pulseras inteligentes, como la de la compañía Empatica, que permite detectar determinadas señales que hacen preverlo; o un auricular que registra y monitoriza la actividad del cerebro para calcular el riesgo en cada momento...».

Pero este jueves uno de los protagonistas fue Roky, un perro adiestrado que a través de su olfato es capaz de detectar, minutos antes de que se produzca, el ataque epiléptico y alertar de su inmediatez para prevenir al paciente.