DIFERENTES LUCES PARA UN SEMÁFORO

JUAN QUINTANA LA TRILLA

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha anunciado que el uso del sistema de etiquetado Nutri Score podría ser de obligado uso en España en un año, aunque por el momento va a ser voluntario. Responde a lo que se ha denominado 'semáforo alimentario' y que escala la cualidad nutricional de un alimento en varios niveles, en este caso en cinco tonalidades de color.

La iniciativa se hizo pública pocos días después de que varias multinacionales de la alimentación (Coca Cola, Mondelez, Nestlé, Pepsico y Unilever) presentaran su propuesta para facilitar la información nutricional al consumidor. Estos proporcionaban información sobre grasas, azúcares y sales de cada producto, catalogando cada una en tres colores. Por otro lado, Nutri Score hace una sola comparativa que integra todos los elementos, lo que parece menos claro que el análisis elemento por elemento.

A diferencia de Nutri Score, la información se presentaba en función de porciones reales de consumo, y no de la unidad estándar de 100 gramos. Este formato se sale de los parámetros oficiales y reduce su objetividad, aunque pueda ser más sencillo para el consumidor. Es por este motivo por lo que han justificado la retirada de su propuesta, escasamente una semana después de que el Ministerio anunciara su propuesta.

Un semáforo cataloga a un alimento como bueno, medio o malo, lo que es un disparate, ya que ni las grasas, ni los azúcares ni la sal son malas para la salud, consumidas en proporciones adecuadas. Llama la atención que no haya habido discusión previa con el sector para, al menos, intentar consensuar esta iniciativa. Si bien su aprobación mediante real decreto permite sortear el debate político previo, lo que en ningún caso se debería haber evitado es un debate transparente a tres bandas entre gobierno, consumidores y la propia industria. No habría sido necesaria la cuanto menos extraña duplicidad de dos propuestas paralelas, pero muy divergentes en contenido. Al menos, las cinco multinacionales han tenido el buen criterio de retirar la suya y no sembrar más caos.

 

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