Diez reglas de oro

MARTÍN TORRES GAVIRIA

E l 'oráculo de Omaha', Warren Buffett, es sin duda mi ídolo inversor. Comenzó a invertir de niño los primeros centavos que le daban sus padres de paga y lo que se ganaba repartiendo periódicos. No es un advenedizo ni un lobo de Wall Street con tirantes y yate. Rompe los moldes de los yuppie brokers actuales que sólo piensan en hacerse ricos rápidamente a costa de los inversores, es decir de sus clientes. Es un hombre rutinario que toda su vida la ha dedicado a seleccionar pacientemente dónde invertir, que vive en la primera casa que compró en Omaha, y cuyo éxito se debe a que dedica más tiempo a leer y a pensar que a trabajar. De esta manera, dice él, «no tomo decisiones- impulsivas». Fundó Berkshire Hathaway y se le estima un patrimonio superior a los 80.000 MM/$. Es un filántropo empedernido que en su testamento ha dado directrices para que a su fallecimiento la mayor parte de su patrimonio sea destinado a obras benéficas. Pero, si todo lo anterior es bueno, la cualidad que más me gusta de él es el perfil conservador en sus decisiones inversoras. Él sí tiene en cuenta el riesgo en cualquier inversión, y no invierte hasta que ese factor está minimizado o desaparecido. Es justo lo contrario de lo que sucede ahora en los mercados, se invierte solo pensando en la rentabilidad inmediata obviando el riesgo y el futuro. Así pasa lo que pasa.

Hoy va a hacer Warren Buffett algo por mí. Este artículo prácticamente lo va a escribir él. Me voy a limitar a exponer sus diez reglas de oro para invertir.

- Regla número uno: nunca pierdas dinero.

- Regla número dos: recuerda siempre la regla número uno.

- Regla número tres: sé codicioso cuando los demás sientan miedo y temeroso cuando los demás sean codiciosos. Quiere decir que en bolsa cuando todo el mundo vende (temerosos) es el momento de comprar (codicioso) y viceversa.

- Regla número cuatro: es mucho mejor comprar una empresa maravillosa a un precio razonable, que una razonable a un precio maravilloso.

- Regla número cinco: las previsiones te dirán muchas cosas sobre quien las hace, pero no te dirán nada real sobre lo que pasará en el futuro.

- Regla número seis: el tiempo es amigo de los negocios maravillosos y enemigo de los mediocres. A medida que pasa el tiempo las empresas realmente buenas son las que terminan dando buenos beneficios.

- Regla número siete: invierte en empresas que puedan ser manejadas por cualquier idiota. Ya que tarde o temprano terminarán siendo dirigidas por un idiota. Siempre busca la calidad del management.

- Regla número ocho: si somos dueños de un negocio extraordinario con un management extraordinario, nuestro periodo de inversión favorito es para siempre. Con esas cualidades, no hay ningún motivo para pensar en deshacer posiciones en una inversión así. Lo ideal es mantenerla y seguir ganando dinero.

- Regla número nueve: uno solo se entera de quien ha estado nadando desnudo cuando baja la marea. En tiempos de crisis es donde realmente se ve la calidad de las empresas.

- Regla número diez: invertir a largo plazo.

Hay una última regla que más de una vez he usado en mis artículos y que él suele decir con asiduidad: «Nunca compro ningún producto que no entiendo. El riesgo viene de no saber lo que estás haciendo». ¿Les suena?

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