Detenido un hombre por robar con el método del 'pincha-ruedas' en la AP-68

Del vehículo de la víctima llegó a sustraer 1.000 euros en efectivo, un iPad, dos teléfonos móviles, gafas de sol, pasaportes, billetes de vuelo y unas llaves

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Las víctimas suelen llegar a España en alguno de los ferris que atracan periódicamente en el puerto de Bilbao. Vienen del Reino Unido, con sus vehículos y su caravanas, para disfrutar de sus vacaciones en algún punto de la costa mediterránea. El GPS, inexorablemente, les dirige hacia la AP-68 rumbo a Cataluña. Pero en ese viaje no siempre van solos. Los delincuentes, que tienen controlados los horarios de atraque de los barcos, les esperan con los brazos abiertos, con el motor de sus coches encendido y con un punzón en la mano. Cuando abandonan el puerto, eligen a su víctima y les 'acompañan' en su viaje hacia el mar. Saben que, inevitablemente, en algún momento tendrán que repostar. Ese, será su momento.

Es lo que le pasó a un ciudadano inglés (pasaporte compartido por buena parte de ellas víctimas) hace unos meses. Tabla de surf en la baca de su todoterreno, volante a la izquierda y un voluminoso remolque le identificaban, algo que confirmaba su matrícula, como un turista recién llegado a España. Su coche le pidió más combustible mientras recorría La Rioja y se detuvo a repostar en una de las estaciones de servicio que jalonan la autopista a su paso por la región.

No fue el único coche que se desvió en esa salida. Detrás de él circulaba un vecino de Barcelona, natural de Argelia y de 49 años de edad. Ni era turista, ni buscaba desesperadamente el mar ni necesitaba repostar. Estaba en un viaje de 'trabajo': había elegido a su víctima, que viajaba sola, en Bilbao y estaba a punto de poner en marcha su plan. Sabía lo que hacía. Tiene experiencia en ello: está relacionado o implicado en 63 robos con violencia, daños y hurtos cometidos en Barcelona, Burgos, La Rioja, Palencia, Valladolid y Zaragoza.

El 'guiri' se bajó del coche, llenó el depósito y se fue a pagar. El ladrón, que había aparcado fuera del alcance de las cámaras de seguridad de la gasolinera, observaba desde la distancia sus movimientos. Cuando el británico entró en el garita del establecimiento, se acercó disimuladamente hasta el vehículo de la víctima, simuló que cogía unos guantes de plástico que había junto al surtidor, se agachó y en un rápido movimiento pinchó la rueda trasera del vehículo antes de regresar a su coche. El turista no se percató de nada. Se montó en su vehículo, arrancó y retomó la autopista mientras la rueda de su vehículo fue perdiendo presión. Lo notó unos kilómetros más adelante y tuvo que detenerse en el arcén de la autopista. Poco después, un 'amable' ciudadano frenaba junto a él y le ofrecía su colaboración para cambiar la rueda.

Juntos se pusieron manos a la obra y entre la colocación de los triángulos de seguridad, la localización de la rueda de repuesto, del gato, de la llave para aflojar el neumático pinchado, el vecino de Barcelona fue haciendo pequeñas incursiones al interior del coche aprovechando los despistes del turista para llevarse 1.000 euros en efectivo, un iPad, dos teléfonos móviles, unas gafas de sol, dos pasaportes, billetes de vuelo y unas llaves. Completado el cambio de la rueda, los dos se despidieron y retomaron su camino. Minutos después la víctima tenía que parar de nuevo en Haro para denunciar que le había robado.

La investigación la han desarrollado los agentes del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil en Haro (La Rioja). Fue especialmente compleja la identificación del ladrón ya que, explica la Guardia Civil en una nota de prensa, ha llegado a utilizar hasta tres identidades distintas para cometer sus acciones delictivas. Finalmente, tras varios meses de búsqueda, fue localizado en Barcelona en donde agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en Barcelona procedieron a su detención y a ponerle a disposición de la autoridad judicial.

Para evitar este tipo de robos, desde la Guardia Civil aconsejan «a los ciudadanos que cuando abandonen un área de servicio comprueben que los neumáticos están en perfecto estado y, desconfíe de personas que ofrecen ayuda desinteresada en este tipo de vías sin haberla solicitado». De igual manera recomiendan no detenerse si mientras se circula se reciben «indicaciones de un desconocido informando de que su coche tiene problemas». Asimismo piden que se intente «tomar nota de la matrícula, color y modelo del vehículo sospechoso y avisar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».