Delación, protocolo y correctivo

García y Martínez, acompañados por los representantes de USO en Standard Profil, ayer./Antonio Díaz Uriel
García y Martínez, acompañados por los representantes de USO en Standard Profil, ayer. / Antonio Díaz Uriel

Un supuesto caso de abuso en Standard Profil acaba en el despido del denunciante | USO acusa a la empresa de represaliar a su enlace sindical «por hacer lo correcto» y la dirección replica que «imputó un delito siendo falso»

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

El secretario general de USO, Javier Martínez, acusó ayer a Standard Profil, con plantas en Varea y en el polígono de Cantabria, de haber «despedido a un representante de este sindicato y miembro del comité de empresa por haber denunciado un presunto caso de acoso sexual y laboral de un responsable de la firma a una directiva».

Martínez añadió que la trabajadora, «que está de baja y con tratamiento psicológico», aún no ha emprendido acciones legales contra el presunto acosador que, según ha afirmado, «ya provocó situaciones similares en años pasados». Asuntos que se resolvieron, pero no así en el caso actual: aunque trasladaron a la empleada de Varea al polígono de Cantabria, «el hostigamiento no cesó» y un informe encargado por la empresa para analizar los hechos concluyó que el presunto acosamiento «no estaba acreditado, aunque sí reconocía que existen graves problemas de comunicación y de trato que resolver». USO-Rioja tiene presentadas varias denuncias ante la Inspección de Trabajo, que aún no han sido resueltas.

Junto a Martínez intervino el secretario general de la sección sindical de USO en Standard Profil, Jaime García, quien detalló que «la compañera lleva seis años sufriendo este acoso, pero no informó al comité hasta cuatro años después, si bien nos pidió que no hiciéramos nada porque creía poder controlarlo». Sin embargo, «los problemas no cesaron, cayó de baja y todo se hizo público».

«Cometió una falta muy grave: dijo poder demostrar algo de lo que se ha visto que no hay indicios» Javier Martínez USO-Rioja

«Standard Profil ha despedido a un representante sindical por cumplir con su obligación» Werner Gehring Standard Profil

En concreto, el representante sindical despedido se lo comunicó «al máximo directivo de la compañía el 3 de abril» y dos días después el asunto se trató en una reunión entre el comité y la empresa. Standard Profil puso en marcha el protocolo de prevención contra el acoso recogido en el convenio colectivo, pero «propuso que sus asesores legales tramitasen el expediente». El comité lo rechazó alegando que las garantías de imparcialidad quedaban comprometidas. Finalmente, la empresa contrató los servicios de una firma externa, que concluyó la investigación el 10 de mayo. Standard Profil remitió al comité «un informe resumido de dos folios, cuando el completo consta de doce páginas, que se negó a entregar», cuestión que también está denunciada ante la Inspección de Trabajo.

De forma paralela, la empresa abrió sendos expedientes al presidente de comité (UGT) y al representante sindical de USO expulsado de la plantilla. El primero fue desestimado y el segundo terminó en un «despido disciplinario» que se hizo efectivo el 26 de junio. Lo que para Martínez es «una evidente represalia» y, para García, «una clara persecución contra un trabajador que ha hecho lo correcto».

Investigación «exhaustiva»

Por su parte, el máximo responsable de Standard Profil Spain, Werner Gehring, replicó las acusaciones de USO-Rioja esgrimiendo que el representante sindical despedido «imputó un delito con conocimiento de falsedad». En declaraciones a Diario LA RIOJA, Gehring explicó que el informe contratado a unos especialistas externos, «aceptados por el comité de empresa», concluyó tras «una exhaustiva investigación» que no hay pruebas ni indicios de los hechos denunciados», lo contrario de lo que sostenía el enlace de USO, «quien afirmaba que podía demostrarlo y el comité de empresa se dejó llevar por él».

Este análisis se encargó una vez puesto en marcha el protocolo de prevención contra el acoso y, también en base a él, se abrieron los expedientes al presidente del comité y al trabajador despedido. En el primer caso se constató que no existían razones para la sanción y en el segundo, sí, por entender que «cometió una falta muy grave», lo que derivó en un despido disciplinario.