Una cosecha riojana excelente... de agua

Una mujer se protege de la lluvia con bolsas de plástico en los zapatos y el bolso en la cabeza. :: /Justo Rodriguez
Una mujer se protege de la lluvia con bolsas de plástico en los zapatos y el bolso en la cabeza. :: / Justo Rodriguez

La región ha pasado de una situación de sequía al cierre del 2017 a un superávit final del 24,28% por los casi cien días de lluvias de enero a julio | El año hidrológico cierra con 503,1 litros por metro cuadrado, 98,3 por encima de la media histórica

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Ni aporta a La Rioja el prestigio mundial de sus vinos ni tiene trascendencia directa alguna en el PIB regional, pero la cosecha anual de agua también es vital para la comunidad. Y la de este año hidrológico (1 de octubre del 2017-30 de septiembre del 2018) que acaba de concluir ha sido excelente, con un superávit del 24,28% al cierre del ejercicio.

En el cómputo total de los 12 meses, la estación meteorológica de la Aemet en Logroño-Agoncillo (la que sirve de media para toda la región) contabilizó un total de 503,1 litros por metro cuadrado, 98,3 por encima de la media histórica de 404,8 fijada por las estadísticas que la Agencia Estatal de Meteorología elabora desde 1961.

Dicha cifra aúpa al año hidrológico 2017-2018 al podium de la última década, ya que solo es superado por los 514,5 litros por metro cuadrado del ejercicio 2014-2015 y, sobre todo, por los 617 del anterior, el del 2012-2013, el más generoso desde que dio comienzo el siglo XXI.

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La cosecha hídrica riojana ha sido tan excelente en calidad y abundancia como inesperada, ya que en el primer trimestre del año hidrológico se habían encendido todas las alarmas.

El drama parecía inevitable -en mayo del 2017 el Gobierno de La Rioja había pedido a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que solicitase al Ministerio la declaración de sequía- y el esperado otoño no hizo sino agravar la situación en un inicio de año hidrológico demoledor: octubre, con 14,8 litros por metro cuadrado; noviembre, con 16,5; y diciembre con 40,4, se quedaban muy lejos de su aporte histórico de 113,9.

Con solo 71,7 litros en el otoño, el trimestre invernal derramó 171,4 y la primavera, otros 178

Con agricultores, administraciones y ciudadanos al borde la desesperación al ver los embalses convertidos en páramos desérticos, los ríos sin apenas vida y la tierra agrietada por la desesperación, apareció en escena el enero más lluvioso de los últimos 57 años tras derramar 98,2 litros por metro cuadrado, más del triple de los 28,5 en el que está fijado su registro medio.

Fuente: AEMET
Fuente: AEMET / David Fernández Lucas

La Rioja rogaba lluvia y los cielos respondieron a las súplicas con siete meses de agua y casi cien días de precipitaciones. El trimestre invernal regaló 171,4 litros -98,2 en enero, 29,4 en febrero, 6,2 por encima de lo habitual, y 43,8 en marzo (26,0)-.

La primavera, poco generosa en calor y sol, logró hacer rebosar los pantanos y que la tierra supurase agua al depositar otros 178 litros -74,2 en abril (su media histórica es de 45,6); 58, 2 en mayo (47,0) y 45,6 en junio (43,7)-. Hasta el periodo estival hizo su labor gracias un mes de julio que con 60,2 litros duplicó su tradicional aporte y minimizó las consecuencias de un cierre raquítico: 0 en agosto y 21,8 en septiembre.

 

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