La concertada riojana defiende la legalidad de sus cuotas

Varios grupos de alumnos del colegio Escolapios de Logroño durante uno de los recreos de la jornada de ayer. / M.H.

El presidente de Escuelas Católicas traslada un mensaje de tranquilidad y apunta que Hacienda les ha informado de que los controles continuarán siendo los mismos

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

¿Donación o aportación? Esa es la clave. Semánticamente, la linde que separa ambos conceptos es tan sutil que los habilita como sinónimos. Pero Hacienda no entiende de sinónimos. Hacienda tiene clara la distinción y que, fiscalmente, una cosa es una donación y otra cosa, una aportación como contraprestación a determinados servicios. Y también, que las cuotas voluntarias que los centros concertados giran a las familias son, en no pocas ocasiones, aportaciones. Dos son los indicios que ponen sobre la mesa: se realizan de septiembre a junio (curso escolar) y desaparecen cuando el alumno abandona el centro. Así, sostienen, muchas de ellas no se pueden deducir en la declaración del IRPF.

La ministra del ramo, María Jesús Montero, lo dejó claro esta semana: hay padres que se desgravan de manera incorrecta las cuotas que abonan a los colegios concertados en los que estudian sus hijos. Desde la Agencia Tributaria, que insisten en que no hay ninguna campaña especial de investigación, sí que han informado de que han comenzado a rechazar las deducciones e, incluso, en algunos casos, han exigido la devolución de las ya realizadas. El 'fisco' sostiene que detrás de esas aportaciones hay una «contraprestación» y no un gesto caritativo de las familias.

Los datos

15.000 alumnos
están matriculados en la red concertada durante este curso en La Rioja
4 años
podría retrotraerse Hacienda en el tiempo y exigir la deducciones que considere ilegales.

La cuestión no es baladí. Hacienda podría retrotraerse hasta cuatro ejercicios y pasar una abultada factura. Un ejemplo. Si una familia, durante los 10 meses del curso escolar, aporta 30 euros por el primero de sus hijos y 25 por el segundo, se podría haber deducido cada curso algo más de 230 euros. Hacienda le podría exigir la devolución de más de 900 por deducciones incorrectas.

La realidad de los colegios concertados de La Rioja es dispar (ver ficha adjunta). Hay centros que no giran ningún tipo de cuota (Los Boscos, La Inmaculada); colegios que aceptan donaciones para la congregación titular sin especificar cantidad alguna (Divino Maestro); entidades que proponen y giran cuotas mensuales o trimestrales (la mayoría) con importes dispares; o quienes las gestionan a través de las asociaciones de madres y padres. El colegio San Agustín de Calahorra es el que más generosidad reclama a sus familias, que vincula a la edad de los alumnos.

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Mensaje de tranquilidad

Desde Escuelas Católicas de La Rioja (la entidad que aglutina a prácticamente todos los centros concertados de la región), su presidente, Ramón Iceta, traslada un mensaje de tranquilidad. «Nos han dicho que no hay nada extraño, que las cosas, en Hacienda, se siguen haciendo como hasta ahora y que no están buscando nada en especial. Por eso estamos todos muy tranquilos».

Iceta, que apunta que «los ministros en ocasiones hablan porque algo tienen que decir», sostiene que las declaraciones de esta semana no son sino «gestos que gustan a otros, un postureo» detrás del que no hay nada concreto. «El PSOE ha estado gobernando durante muchos años y hemos funcionado muy bien con ellos».

Cuestionado por el peso específico de las cuotas en los centros riojanos, Iceta corrige –«No son cuotas, son donaciones»– y explica: «En nuestro centro (Marianistas), cada padre en cada etapa da lo que decide y no se lo entrega al colegio sino que lo recibe la congregación para utilizarlo en los proyectos que ellos quieran. De vez en cuando, indirectamente, nos ayudan a nosotros. Menos mal. Si no...», completa.

«Se cumple la norma»

Ángel Mesonada, asesor jurídico de Escuelas Católicas en La Rioja, dice que los pagos que se realizan en los centros de la región son donaciones. «Ese dinero no va al colegio como tal sino a la congregación religiosa que es dueña de ese colegio. Y es esa congregación la que decide qué hacer con esos recursos: fines educativos, obras sociales en terceros países...». A ellos añade la realidad de centros como Escolapias o Teresianas (Calahorra) en los que la perceptora de esas donaciones es una fundación. «Los 26 colegios que pertenecen a Escuelas Católicas en La Rioja están sujetos a la ley de mecenazgo por lo que, teniendo en cuenta que son aportaciones voluntarias no vinculadas a ningún concepto, se estarían cumpliendo los requisitos que marca la norma. En todo caso, la casuística es amplia y cada centro actúa de una manera»

Desde Concapa, su presidente, Carlos Torres, se remonta a la LODE (1985) para recordar que la norma «equiparaba a los centros concertados con fundaciones benéficas», por lo que defiende que «las familias pueden seguir deduciéndose las aportaciones». De igual manera, sostiene que «las donaciones son libres y voluntarias, sin contraprestación» alguna. «No todas las familias las realizan y no hay trato diferente del alumnado» en función de su contribución o no. De hecho, en no pocos colegios es mayoritario el número de familias que elude la aportación.

Más allá de eso, Torres destaca la «obsesión» del Ejecutivo de Pedro Sánchez con la concertada y defiende que las familias se ven en la necesidad de «realizar aportaciones voluntarias para cubrir los costes necesarios para la educación que los módulos del concierto no cubren».