COMPRAR O ALQUILAR

MARTÍN TORRES GAVIRIA

No hay una respuesta que sirva para todos. Hay circunstancias personales, momentos económicos y financieros que pueden aconsejar una cosa o la otra. Vamos a intentar analizar lo más posible todo, para que aquellos que estén en la tesitura de comprar o alquilar una vivienda puedan estudiarlo bien antes de tomar la decisión. Según el último informe de mayo del Banco de España tenemos 25,2 millones de viviendas en España. Y, según el censo, el 77% son en propiedad y el 16% en alquiler. Es uno de los porcentajes de alquiler más bajos de Europa por la tendencia a adquirir en propiedad que tenemos en nuestro país. Cuando se empieza a mirar precios las dudas que surgen son: ¿Es alto o bajo el alquiler? ¿Es cara o barata la vivienda? ¿Qué hago, compro o alquilo? En principio, a modo orientativo porque todo depende del tipo de construcción, situación, estado, etc., hay una fórmula que nos ubica por dónde va el mercado y nos va a indicar si los precios que manejamos están más o menos a niveles medios, bajos o disparados. Es el PER (Price Earning Ratio) que relaciona el valor de la vivienda con el alquiler anual. Según el Banco de España un buen ratio es 22 de tal manera que si con los datos que manejamos nos da un PER superior a 22 da a entender que el precio de la vivienda es alto (cuanto mayor sea ese diferencial mayor será la desviación de los precios), pero si el ratio está por debajo significa que el precio de la vivienda es barato. El PER nos indica el número de años que necesitamos para comprar la vivienda con ese alquiler. El Banco de España señala que la rentabilidad bruta por alquiler es un 4,2% sobre el precio de la vivienda (los Bonos del Estado a diez años están a 1,2%). Alquilar una vivienda supone que no tenemos que partir de ninguna cantidad de ahorro ya que solo con el alquiler mensual, y la fianza, nos vale. Nos da libertad de movilidad geográfica tanto en zonas de una misma ciudad como de una ciudad a otra e incluso de país. Es más fácil hacer las maletas e ir buscando las mejores oportunidades profesionales. Hoy en el siglo XXI la globalización sustituye a los aldeanismos. El alquiler no te ata a una hipoteca para 25 /30 años, dándote cierto grado de tranquilidad. Pero por otro lado, si no eres estricto en tu control de gastos pierdes la oportunidad de generar un ahorro importante para el futuro que, aunque parezca lejano, es inmediato. Alquilar da la sensación de que es tirar el dinero, pero no por ello nos vamos a forzar a comprar. Comprar sin ahorros es hipotecarse y eso es muy serio. Para comprar hay que partir de cierta estabilidad laboral, y, sobre todo, de suficiente capacidad de pago para evitar los amargos desahucios. No hay que endeudarse con cuotas de préstamos por encima del 35% de los ingresos. Si hay que partir de un piso más pequeño, pues se hace. Sobre todo poder dormir a gusto. Al comprar adquirimos un bien que día a día valdrá más y generamos un ahorro en versión inmobiliaria que nos vendrá muy bien en la jubilación. Con las circunstancias y componentes adecuados expuestos anteriormente, sin duda comprar es la mejor opción, pero ¡cuidado!, seamos racionales y gastemos acorde a nuestras posibilidades. Claro que a muchos nos gustaría tener la casita de Iglesias y Montero, pero dudo que consigamos su misma financiación en capital y tipo de interés.

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