Cita de las dos almas del partido en las urnas para elegir a los compromisarios

J.A.L. LOGROÑO.

La fractura del PP riojano se tomó ayer una jornada de tregua. Las dos almas del partido se concedieron un respiro, al menos durante las horas de las votaciones, aunque la grieta se volvió a evidenciar en cuanto las urnas hablaron: frente al sentimiento de gozo unánime que distinguía el semblante de quienes se acercaban a votar por cada sede, llegó entonces la hora de escrutar los resultados. Cuando las partes en liza se dedicaron a contar los apoyos con que cuenta cada facción. El resultado de las votaciones a compromisario, que calibraban la fortaleza de cada cual, evidenció que el reparto de fuerzas se mantiene en la línea de lo votado en Riojafórum hace un año: se impone el sector oficial, el liderado por el presidente José Ignacio Ceniceros, pero sus críticos resisten allí donde son fuertes.

Lo cual se refleja no sólo en el triunfo de Soraya Sáenz de Santamaría en las plazas que escapan (como Calahorra o Nájera) al control de la dirección, sino en las papeletas recogidas por los afiliados que se presentaban a las elecciones a compromisarios. Y aunque el reparto ecuánime en Logroño (cuyas 8 plazas se reparten ambos sectores a partes iguales) obliga a sospechar que hubo transacciones previas a las votaciones, allí donde sí hubo que votar quedó confirmado que el interior de la región sigue en manos de la cúpula. Y que llegan por lo tanto nuevas emociones.

 

Fotos

Vídeos