El CIBIR busca en la retina las claves de la detección precoz del alzheimer

Ignacio Larráyoz, Javier Aparicio, Eduardo Mirpuri y Álvaro Pérez, ayer en el CIBIR. :: g.R./
Ignacio Larráyoz, Javier Aparicio, Eduardo Mirpuri y Álvaro Pérez, ayer en el CIBIR. :: g.R.

La primera fase del estudio analizará si a través de imágenes de fondo de ojo se puede adelantar un diagnóstico ya confirmado para 2.000 riojanos

LUIS JAVIER RUIZ LOGROÑO.

Dice Ignacio Larráyoz, el investigador principal de la Unidad de Biomarcadores y Señalización Molecular del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), que «la retina es la ventana del cerebro» y que teniendo en cuenta que es allí, donde se registra la acumulación de placas de beta-amiloide (uno de los principales indicadores del alzheimer, enfermedad que afecta a unos 2.000 riojanos), esa puede ser la vía para lograr un diagnóstico de la enfermedad lo suficientemente prematuro como para que los tratamientos multipliquen su éxito.

Ese es (a muy grandes trazos) el punto de partida del nuevo proyecto de investigación que se desarrollará en el CIBIR centrado en el diagnóstico precoz del alzheimer y en el que se aplicarán técnicas de inteligencia artificial. La clave para esa pronta detección, confían, estaría en las imágenes convencionales de fondo de ojo, en las que también se podría detectar la acumulación del péptido beta-amiloide que, a la postre, es uno de los marcadores de la enfermedad.

LAS CLAVES

El proyecto
Durante tres años analizará imágenes de fondo de ojo en animales y se basará en la inteligencia artificial para desarrollar un sistema que permita reconocer la futura evolución de la enfermedad.
Los investigadores
Ignacio Larráyoz (investigador principal del CIBIR) y Álvaro Pérez, investigador predoctoral. Colabora la empresa riojana Pixelabs.
El objetivo
Adelantar el diagnóstico del alzheimer al menos 10 años.

La primera fase de la investigación -que se desarrollará durante los tres próximos años y en la que también colaborará la empresa riojana Pixelabs- consistirá en el desarrollo de un sistema de inteligencia artificial que sea capaz de procesar las imágenes de la retina que se le faciliten para identificar de forma automática estos depósitos presentes en el ojo y, a partir de ahí, apuntar un potencial desarrollo de la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas de deterioro cognitivo. Una técnica, expusieron Larráyoz y Álvaro Pérez, investigador predoctoral del mismo grupo científico, en la que serán claves los algoritmos basados en las tecnologías de aprendizaje automatizado -algo similar al sistema que utiliza Google y otros buscadores- que 'aprenderán' para generalizar comportamientos a partir de una información suministrada en forma de ejemplos.

Ignacio Larráyoz Investigador principal CIBIR «Se podría adelantar el diagnóstico hasta 10 años y aplicar los tratamientos desde el principio»

«El diagnóstico se podría adelantar entre 10 y 15 años», explicaron Larráyoz y Álvaro Pérez. Eso implica que las terapias «se podrían aplicar desde el principio. Uno de los problemas de los tratamientos es que no funcionan como debieran ya que se aplican demasiado tarde. Cuando se detecta la enfermedad ya los tratamientos no son eficaces». En todo caso, Javier Aparicio, gerente de Rioja Salud, quiso ser cauto recordando que en investigación los éxitos siempre «van despacio».

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