El cereal riojano busca alternativas para renacer

El campo demostrativo acoge más de veinte variedades de cereal, entre trigos blandos y duros, cebadas de primavera e invierno y triticales. :: JUAN MARÍN/
El campo demostrativo acoge más de veinte variedades de cereal, entre trigos blandos y duros, cebadas de primavera e invierno y triticales. :: JUAN MARÍN

ARAG-ASAJA impulsa varias propuestas para intentar aumentar la rentabilidad del sector

IÑAKI GARCÍA

El cereal en La Rioja no pasa por su mejor momento. «Es un cultivo muy importante en la región, puesto que se extiende sobre aproximadamente 50.000 hectáreas, pero actualmente no deja casi márgenes de beneficio», se lamenta Abel González, responsable del sector de ARAG-ASAJA, organización que ha puesto en marcha diferentes alternativas en la búsqueda de una mayor rentabilidad de estos productos en la comunidad autónoma.

Uno de los más llamativos es el que se está llevando a cabo en una parcela de una hectárea, situada en Tricio. Se trata de un campo demostrativo, incluido en el Programa de Desarrollo Rural 2014-2020 y desarrollado a través de Servicios Riojanos SLU, en el que se están probando más de veinte variedades de cereales. «En concreto, hay 10 trigos blandos, tres cebadas de primavera, cuatro triticales, cuatro cebadas de invierno y tres trigos duros», enumera González. «Estos últimos los hemos puesto porque queríamos demostrar por qué no se adaptan a nuestra localización», apostilla.

El objetivo de esta propuesta es que los propios agricultores descubran cuáles de esas variedades pueden incorporar a su explotación. «Para conseguirlo hemos analizado diferentes parámetros, como el rigor de nascencia, la capacidad de ahijamiento, su evolución en distintos factores de siembra o su estado fenológico en cada momento», expone González. De igual manera, se han tenido en cuenta análisis del suelo, datos meteológicos, madurez, espigado, alturas de las plantas, encamado, susceptibilidad a enfermedades o los tratamientos fitosanitarios, entre otros ámbitos.

El campo permanecerá activo durante cuatro años, pero ya se pueden sacar algunas conclusiones. «Sabíamos de antemano que algunas variedades no se iban a adaptar a nuestras condiciones, pero nos hemos encontrado con trigos que pensábamos que no iban a dar la cara y se han comportado bastante bien», apunta Víctor García, técnico de la organización agraria, que también ha estado pendiente de la evolución de un campo demostrativo en el que se han usado métodos tradicionales. «Un manejo normal y una maquinaría normal», recalca González. «Y así hemos comprendido que hay trigos que necesitan más carga de siembra que otros y que, de la misma manera, hay que adaptar la fecha de dicha siembra a las necesidades de las variedades», añade.

Otros proyectos

Aparte de este campo demostrativo, se están llevando a cabo otras propuestas relacionadas con los cereales. «De hecho, empezamos a trabajar con los grupos operativos para el desarrollo del cultivo de trigos de alta calidad», expone González. Es el llamado proyecto Tricum Rioja, donde la siembra arrancará en otoño de este año. En este proyecto, ARAG-ASAJA colabora con el CTIC-CITA y, de igual manera, se desarrollarán protocolos de manejo agronómico para obtener el mayor potencial de las variedades. «Estos cereales permitirán la elaboración de harinas con cualidades organolépticas y nutricionales con un mayor contenido proteico y mejor perfil nutricional», se explica desde la organización agraria. «Así se beneficiarán, por un lado, el sector cerealista porque se le ofrecerá la opción de mejorar su posicionamiento en el mercado y, por otra parte, los panaderos porque podrán desarrollar recetas a partir de las nuevas variedades», se apostilla desde ARAG-ASAJA.

Del mismo modo, se ha puesto en marcha un proyecto supraautonómico para la mejora del cultivo de cebada para la producción de malta. Para ello se configurará un grupo operativo aprobado por el Ministerio de Agricultura con el fin de que «los cerealistas riojanos puedan contar con una alternativa de cultivo más rentable y de mayor valor añadido que la producción de cebada para alimentación animal», se cuenta desde ARAG-ASAJA.

La organización agraria, por último, se ha propuesto impulsar este cultivo en La Rioja y, para lograrlo, producirá una cebada para malta «de la forma más sostenible, haciendo un uso más racional y eficiente de los fertilizantes y empleando técnicas que permitan un ahorro eficiente en la aplicación de insumos, así como la adaptación a las nuevas tecnologías con el empleo de una agricultura de precisión».

 

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