El censo electoral de ocho localidades crece entre el 10 y el 35% en medio año

Vista panorámica de Lagunilla del Jubera. /Justo Rodriguez
Vista panorámica de Lagunilla del Jubera. / Justo Rodriguez

El alcalde de Lagunilla, en donde se han censado 83 personas en seis meses, atribuye el incremento al empleo prometido para los vecinos por la yesera Fassa Bortolo

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Quizá la fórmula para poner coto al problema de la despoblación del medio rural, al menos en algunos municipios, pase por convocar elecciones todos los años. Porque otra cosa no, pero cuando el calendario electoral va acelerando la actividad política, en no pocas localidades (de toda España, que este no es sólo un mal riojano) se desata un furor por empadronarse en el pueblo. El INE, que a través de la Oficina del Censo Electoral controla mes a mes esos movimientos de población, sabe que esas altas no siempre responden a un renacido romance con el mundo rural sino que, en no pocas ocasiones, se debe a una cuestión meramente electoral. Y es que, un puñado de empadronamientos con intención política puede conceder y quitar alcaldías. Sobre todo en los municipios más pequeños. El INE lo sabe y no hay mes en el que no salten las alarmas.

En La Rioja, el análisis del número de electores inscritos a 1 de julio del 2018 y a 1 de enero del 2019 arroja datos, cuando menos, significativos. En ocho municipios el número de hipotéticos votantes se ha disparado por encima del 10% en esos seis meses con Pinillos (Camero Nuevo) a la cabeza: el censo ha crecido el 35,3%, pasando de 17 a 23 empadronados. No se quedan a la zaga sus vecinos de Almarza de Cameros: el Ayuntamiento ha tramitado ocho nuevos empadronamientos en medio año y ya cuenta con 32 votantes para los próximos comicios municipales (el 33% más que el pasado 1 de julio). José Luis Merino (PP), alcalde de Pinillos, niega con rotundidad una intención política en esas seis altas: «No sabemos a quién votarán. Aquí vivimos cuatro todo el año, pero la gente se empadrona para la leña y la caza. Lo solicitan y lo tramitamos», justifica.

Pero, sin duda, el caso más significativo es el de Lagunilla del Jubera, municipio que engloba también los núcleos de Ventas Blancas, Villanueva de San Prudencio (deshabitado) y Zenzano. Allí, se han empadronado en los últimos seis meses 83 personas, 62 en el último trimestre, 48 sólo entre el 1 de diciembre del 2018 y el 1 enero del 2019.

«No es por motivos electorales», defiende su alcalde, el regionalista, José Martínez Ramírez, que ganó los últimos comicios con, precisamente, 83 votos de ventaja (169 a 86) sobre la lista del PP (la única que disputó la alcaldía al PR. «Ese incremento tiene una triple explicación», sostiene el primer edil de Lagunilla. «Por un lado está la residencia de ancianos [ubicada en Ventas Blancas] con capacidad para 84 personas. Muchos se empadronan, aunque también hay alguna baja. Por otro, y especialmente importante en este caso, es la futura apertura de la planta de yeso de Fassa Bortolo [también en Ventas Blancas]. El compromiso es que empleen a 25 personas y que, preferentemente, sean del municipio. Eso ha atraído a mucha gente, a hijos de naturales de aquí que se han empadronado. Todos en sus casas. Todo es legal», defiende al tiempo que explica que la oficina del censo electoral se ha puesto en contacto con ellos para pedir unas explicaciones que ya han remitido. Y el tercer elemento es el puramente electoral, que confiesa, también existe. «Con las elecciones, los dos [candidatos] animamos a la gente a empadronarse. Pasa siempre y en todos los sitios», dice antes de vaticinar que esos empadronamientos electorales apenas influirán en los resultados: «Estaremos al 50%», estima.

Criterios para el control

Los controles del INE van más allá de los meros porcentajes. Analizan tendencias de empadronamientos, comparan los resultados del último trimestre y semestre con las medias de años anteriores y marcan horquillas aceptables de variación en el número de electores en función de la población del municipio. Aplicando todos esos criterios y comparando la evolución de los empadronamientos en los últimos tres y seis meses, 19 municipios superarían los márgenes legales: Almarza de Cameros, Baños de Rioja, Terroba, Villarejo, Galbárruli, Alesón, Soto en Cameros, Manzanares de Rioja, Munilla, Villaverde de Rioja, San Torcuato, Santa Engracia del Jubera, Sojuela, San Millán de la Cogolla, Hormilleja, Lagunilla del Jubera, Ocón y Nalda.

Las cifras de empadronados al cierre de enero (aún pendientes de publicar) serán las que finalmente conformen el censo para las próximas elecciones. Será entonces, cuando los partidos revisen con esmero los datos y, como casi todos los años, se acusen de manipulación. París bien vale una misa, que dijo Enrique IV.